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Así se hace un campeón

Una sonrisa sincera se enmarca en el rostro de Elkin, quien acompañado del hombre que descubrió su talento -Juan Guillermo Jaramillo- de su pequeño hijo de cuatro meses -Zair- y de una de sus tres mascotas, va al encuentro de dos mujeres ansiosas por conocer su historia, las mismas que minutos antes estaban perdidas, pues se hallaban en terrenos ajenos, y en todo momento alertas a la aparición de quien sería su guía hacia “La Campeona”.

A simple vista, Elkin no presenta ninguna característica particular o que indique alguna discapacidad, a excepción de sus lentes oscuros y con filtro Transitions que, más que parecer formulados por un optómetra, hacen juego con su atuendo deportivo: camiseta verde-agua y chaqueta Saeta con el logo del Comité Paralímpico Colombiano, sudadera y zapatillas Adidas.

Cuando los guías abordaron el vehículo en el que se transportaban las visitantes, predominó la voz de Elkin, quien dirigió la marcha hacia el lugar donde se formalizaría el encuentro, no se sabe cómo, pero cada indicación que Elkin proporcionaba para dirigirnos hacia “La Campeona” era milimétrica, casi como si, dentro de su cabeza, tuviese una aplicación o brújula que le indicara en qué momento se debía girar a la derecha o a la izquierda. No hay certeza de cómo logró hacerlo y es un asunto que, por el momento, será un misterio, pues ninguna de las visitantes se atrevió a hacer la pregunta, tal vez por respeto o, quizá, porque en ese instante no comprendieron la habilidad que se les había presentado.

Un gran portón y una cerca de árboles resguardan a “La Campeona”: una edificación de dos pisos, con balcón interno, y terraza, además de una vasta zona verde, donde nacen frutos de diversas clases, debidamente cultivados y cosechados por Elkin..

En la vereda El Sango, en Guarne, se encuentra “La Campeona” y dentro de ella Elkin Serna, Campeón Paralímpico de Atletismo, quien ha participado en diferentes eventos de talla internacional: El Mundial en Sao Paulo, los Juegos Parapanamericanos en Rio de Janeiro, Juegos Paralímpicos de Pekín y de Londres, por mencionar algunos, logrando alcanzar, en cada uno de ellos, el segundo lugar y la medalla de plata.

Sus inicios

A los 15 años comenzó la pasión de Elkin Alonso Serna Moreno por el atletismo, cuando después de ser desplazado por la violencia de su pueblo natal, llegó a la Vereda Guapante, en Guarne, lugar que, durante la época, también se caracterizaba por presentar esta problemática. Allí conoció a su primer tutor en el deporte, Juan Guillermo Jaramillo

El entrenador rememora cómo Elkin y su hermano menor se le acercaron una tarde mientras practicaba con su club se atletismo en la cacha de futbol que se encontraba a la entrada de la vereda donde habitaban los jóvenes Serna; Juangui, como lo llama Elkin, lo recuerda como un “pelao todo barbado y humilde” y, entre risas, menciona los comentarios que los demás deportistas, que se encontraban allí, hacían del nuevo integrante del equipo: Huy, profe, ¿quién es ese barbado que llegó ahí?, ese es un ‘paraco´’. Profe, ahí viene el ‘paraco’.

Los comentarios que hacían los jóvenes se debían a la realidad que debió afrontar Elkin mientras vivió en la vereda Guapante en la época de violencia que afectó, no solo a varios municipios del Oriente Antioqueño, sino, además, al departamento en general. Sin embargo, ni la violencia ni los comentarios de sus compañeros impidieron que comenzara sus entrenamientos y se fuera fortaleciendo cada vez más. “Elkin comenzó el proceso. Empezó a bajar, bajaba dos, tres veces a la semana, cuando podía. De una se le vieron condiciones, como a otros pelaos que tenía, decía yo: ‘estos pelaos tienen la madera para esto, no es sino un proceso y perfeccionarlos’”, expresó Juan Guillermo.

“En ese tiempo no existía la unidad deportiva que tiene ahora Guarne, sino que era una cancha de futbol y como la cancha de futbol es cuadrada, entonces la medimos y en la esquina le poníamos unos conos para que los muchachos supieran coger la curva. No en cuadrada sino en curva”, afirma el entrenador.

Los inicios de Elkin en la práctica no fueron fáciles, pues, según él, tuvo que ir a los entrenamientos con los zapatos rotos y la pantaloneta desgastada, situación que muchos de sus compañeros aprovechaban para hacer comentarios incómodos; no obstante, Juangui siempre estuvo ahí para defenderlo, aspecto que le brindó gran confianza a Elkin. “Me tocó verlo con los zapatos roticos y un man con sus buenos uniformes y diciendo que llevo 2, 3 años y él apenas llegó hace seis meses. ‘Sálgale pues al pelao que lo tengo bien entrenado’”, cuenta Jaramillo.

Asimismo, Juan Guillermo, recuerda el tiempo en el que Elkin trabajaba en una fábrica de cueros del municipio, afirma que “era un guapo”, pues, aunque salía tarde y laboraba durante todo el día, no faltaba a sus entrenamientos “y allá llegaba con la maletica trotando, calentando, y ‘profe, ¿qué hay que hacer hoy?’ y yo, ‘pero usted trabajó todo el día y viene con ese ánimo’. Y a sacarse la leche porque yo los entrenaba duro, había días en los que llegaba pintado y a correr”, expresa con orgullo el profesor.

Por su parte, Elkin, memora que su entrenador, junto con otros atletas de fondo de la Liga de Antioquia, arrendaban una finca con el fin de practicar los fines de semana, por lo cual, Serna, les pidió autorización para sumarse al grupo: “yo les pedí permiso para que me dejaran ir para allá y Juangui fue el que me apoyó para irme para allá”, cuenta el joven.

“A Elkin se le complicaba para salir 7 u 8 de la noche de ahí para arriba, entonces me decía: profe, ¿puedo ir a la finca?, y yo: ah, a sus órdenes, allá lo que hay para mí lo comparto con ustedes. Y como uno veía que eran pelaos juiciosos y que les gustaba esto, entonces uno los apoyaba”, afirma Juangui.

Un excelente entrenador

Mientras continuaban las prácticas en el club de atletismo, el INDER los apoyaba con recursos, entre ellos los uniformes, no obstante, afirma Juan Guillermo que estos no eran los indicados para la práctica de este deporte: “nos daban unas pantalonetas que parecían de unos jugadores de básquet (…) y a los pelaos les tocaba colocarse eso”. Sin embargo, recuerda con orgullo que, pese a la falta de uniformes acordes al deporte, los resultados eran mejores que los alcanzados por equipos contrincantes que sí contaban con la vestimenta adecuada. “Llegábamos allá y veíamos a esa gente con sus uniformes de pie a cabeza, morrales también, pero salían a la competencia y era algo diferente: ¿Qué pasó? Los pelaos de Guarne, véalos, los que vieron llegar allá, véalos, los primeros”, expresa.

Cuenta Elkin que, durante los entrenamientos y momentos previos a las competencias, su entrenador siempre los llenaba de ánimo y confianza, y que el mismo coraje que su profesor les mostraba era lo que les daba la fuerza para vencer. “Juangui me daba esa confianza a mí, porque creía en mí y yo también salía y decía: es que voy a ganar.  Entonces eso fue muy importante también (…) y Juangui lo que tenía era mucho coraje para entrenar. Siempre ganábamos todo, en Medellín, en todos lados”, afirma Serna.

Del mismo modo, Elkin resalta la labor de Juan Guillermo como su primer mentor y le agradece por haber hecho lo necesario para que él no fuera un atleta “del montón”, sino, por el contrario, uno de gran nivel. “Él siempre nos estuvo motivando, pero con mucha calidad y siempre diciéndonos que sí éramos capaz, porque muchas veces ‘no, allá está el mejor del mundo’ (…) y ¿cómo vamos a ver al mejor del mundo si nosotros somos de los mejores del mundo?”, enfatiza Serna.

Carrera al atletismo profesional

Después de cuatro años en los que Elkin estuvo entrenando constantemente el atletismo convencional, se enteró, gracias al atleta Juan Carlos Cardona, quien para esa época había asistido a los Olímpicos de Atenas, que existía el deporte paralímpico para personas con baja visión, desde ese momento comenzó a investigar y, a sus 19 años, clasificó para pertenecer al Sistema Paralímpico Colombiano; no obstante, debido a problemas económicos, tuvo que retirarse, pues “el atletismo no me estaba dando para vivir y necesitaba trabajar un tiempo”, asegura el atleta.

Mientras Serna estuvo en el atletismo convencional, cuenta que, en varias competencias, se perdía en los recorridos, pues no veía la señalización y tomaba caminos equivocados, situación que los demás competidores aprovechaban para “rematar” y llegar primero a la meta, perdiendo el lugar que, durante la mayor parte de la marcha, se había ganado.

La afectación que Elkin padece en sus ojos se llama distrofia macular de Stargardt, la cual no tiene cura conocida y es adquirida genéticamente; según Serna es clasificada como “una enfermedad rara en el mundo”. De esta manera, la visión del atleta se reduce a un 10% y puede distinguir cosas si las ubica a corta distancia de sus ojos. Dentro del deporte paralímpico se encuentra en la categoría T12, la cual se refiere a deportistas con baja visión.

Cuenta el atleta que para hacer parte del Sistema Paralímpico Colombiano tuvo que realizarse varios chequeos y que, en el primero de ellos, por no ser aún reconocido, no le fue tan bien, por lo cual debió esperar seis meses más para presentarse nuevamente y, así, ganar el Campeonato Nacional Paralímpico, lo cual le aseguró la participación en el Mundial de Atletismo en Brasil, en Sao Paulo en el año 2007. Al mes siguiente, Elkin estaba participando en los Juegos Parapanamericanos en Rio de Janeiro, allí fue medallista de plata e hizo la marca para asistir a los Juegos Paralímpicos de Beijing.  

Gracias al logro alcanzado con en los Juegos Parapanamericanos en Rio, Elkin pensó que podía dedicarse, exclusivamente, a entrenar, pues, según él, Coldeportes afirmó que le proporcionaría una ayuda económica, no obstante, dicho auxilio tardó más de seis meses para llegar. “Eso fue muy duro para nosotros porque yo venía de trabajar y yo era el hombre de la casa en ese momento y al no haber ningún apoyo fue muy difícil y conté con algunos vecinos que tenían tiendas y me fiaron mercados casi todo ese tiempo”, relata Serna.

Por otro lado, en el momento en el que Elkin asistió a los Juegos Paralímpicos de Beijing, cuenta que “ya iba plantado en la mentalidad de dar mi mejor resultado en la maratón, alcanzar el mejor logro en la maratón, sin que muchos creyeran en mí”; asimismo, afirma que tenía gran confianza, pues sabía que podía obtener excelentes resultados, puesto que había estudiado el ranking de sus contrincantes y percibía grandes posibilidades para él.

Del mismo modo, recuerda que, para ese momento, el equipo de periodistas de Guillermo Arturo Prieto La Rotta (Pirry), se encontraban realizando un documental en este país, por lo cual, aprovecharon la participación de Elkin en estos juegos para acompañarlo en la salida y en la entrada de la maratón, el atleta asegura que fueron los únicos que estuvieron apoyándolo en ese momento: “yo me acuerdo que ellos fueron de los únicos que fueron a la salida y a la llegada (…) y cuando yo entro al estadio Nido de Pájaro, en Beijing, en segunda posición, para ellos fue llorar. 90 mil personas en ese estadio y, ahí mismo, se corrió la noticia: ¡Elkin ganó!, pero muchos estaban paseando y turisteando (…) y empiezan a llamar a los embajadores, a todo el mundo, ¡quedó una medalla para Colombia!, nadie lo esperaba. Eso fue noticia y cambió todo en ese momento”.

Desde ese momento, dice Serna, el apoyo por parte de los medios de comunicación ha sido muy importante, pues “hicieron más importante el logro mío”. Asimismo, cuenta que para esa se declaró al deporte paralímpico y al convencional una sola bandera y que, por lo tanto, a ambos deportistas se le debían hacer los mismo reconocimientos, “que si se le pagaba 100 millones por una medalla a un deportista convencional, a un paralímpico igual”, asegura.

Además, gracias al logro obtenido en Beijing, el atleta se ganó reconocimientos de diferentes entidades, tales como: la ONU, Fox Sport, El Colombiano Ejemplar, la Comisión Segunda del Senado, entre otros, y afirma que se siente muy contento, pues “la vida nos cambió a todos y fue para bien”.

En el 2010, Elkin participó en los Juegos Paralímpicos en Vancouver, Nueva Zelanda, donde logró ser subcampeón. Luego, compitió en los Juegos Parapanamericanos en México, allí alcanzó las medallas de oro y de plata; y en Londres, en el 2012, estuvo cerca de llevarse la medalla de oro, pues mejoró seis minutos su marca personal, no obstante, el español Alberto Suarez se quedó con ella, dejando a Elkin en el segundo lugar. “yo quería esa medalla de oro, entrené muy duro, no se dio la de oro, bueno, se continúa”, expresa el joven.

Al año siguiente, 2013, alcanzó la medalla de plata en el Mundial en Lyon. Por su parte, el 2015 le entregó la medalla de bronce en los Juegos Parapanamericanos en Toronto, competencia de los 5.000 metros, donde, teniendo una lesión, fue medallista. En el 2016, Serna estaba esperanzado para ir a los Juegos de Rio de Janeiro, pues había tenido un entrenamiento fuerte y riguroso, le estaba apuntando a la medalla de oro, no obstante, una lesión interfiere en su ideal:

“15 días antes de la prueba yo estaba mentalizado y todo se veía como para una medalla de oro -estaba muy fuerte- pero debido a tanto entrenamiento, tan duro, tan exigente y uno un poquito bloqueado, eso me causó una lesión -una fisura en el peroné- donde cinco días antes sentí el dolor y un día antes me hicieron una resonancia, donde me dan el diagnóstico. Corro 25 kilómetros con ese dolor y me retiro para un lado, inclusive iba tercero. Ya estando entre los tres primeros, digo, listo, se acabó. Fue muy duro para mí tenerme que retirar de una prueba, primera vez en una prueba, representando a Colombia, que me retiro”, cuenta con tristeza Elkin.

Después de esta lesión, el atleta duró cuatro meses sin poder caminar bien y con un fuerte dolor, también afirma que le redujeron los apoyos y que, además, se escucharon insinuaciones de que le quitarían la  “Ayuda del deporte”. Empero, el deportista continuó entrenando y su recuperación fue satisfactoria.

Su última competencia fue el pasado cinco de noviembre en la Maratón de Nueva York, donde hizo 2 horas 37, lo cual lo ubica en el segundo lugar en el ranking del mundo. “Es para mí volver a retomar todo y ponerme en frente de muchas dificultades para demostrar que Elkin Serna sigue en un momento que viene de lo mejor, que aún falta lo mejor para llegar”, expresa.

Orgulloso y feliz

Según Elkin, el logro que más feliz lo ha hecho es la medalla de Beijing, pues esta fue de las primeras medallas para el Sistema Paralímpico Colombiano, lo cual marcó un precedente para el país, pues, como afirma Serna, se mejoró el record.

Por otra parte, afirma que sus mayores obstáculos han sido las lesiones, “porque es donde más difícil es volver a surgir”, y que, además, su más gran oponente ha sido la medalla de plata: “siempre he estado de segundo y el rival mío es esa medalla de plata que me ha perseguido, no me ha dejado es ganar”, cuenta entre risas.

Asimismo, la perseverancia ha sido el motor que ha impulsado a Elkin, pues, como se dijo, ha debido superar muchas dificultades y, según él, sin perseverar, soñar y ambicionar los objetivos no sería posible haber llegado hasta donde hoy se encuentra.

Juan Guillermo, el primer entrenador de Elkin, resalta los triunfos que este ha obtenido y asegura que, cada uno de ellos, son fruto de la nobleza y la humildad que caracterizan al deportista. “Toda la vida ha sido el que es, desde que lo conozco hasta ahora, noble y humilde, y eso lo caracteriza a él, siempre con su humildad, y siempre con su perseverancia de querer triunfar y salir adelante”, expresa Juangui.

Mensaje de Elkin a los futuros deportistas paralímpicos

“El sistema paralímpico ha crecido mucho y yo pienso que, gracias a que los medios han llevado la nota de que para todos hay un espacio, así tenga una discapacidad usted puede practicar lo que quiera, puede ser natación, puede jugar básquet, la persona con baja visión puede jugar futbol, futbol sonoro (…) hay infinidad de cosas para todos. (…) que las personas también pierdan ese miedo, como ese rechazo, muchas veces, muchos no se atreven a ir a un evento, porque ahora se ven mucho más en los eventos de atletismo que las personas invidentes van corriendo con la otra persona que se llama el lazarillo, cogidos, esto es porque ya muchos pierden esa timidez. Entonces yo invito mucho a que salga de ese encierro y que tengamos más libertad en los espacios, no solo en el deporte, en las carreras educativas que se proponen. Es más que todo salir de ahí”, enfatiza Elkin.

Javier Serna, es hermano de Elkin, él tiene el mismo padecimiento y también es un gran deportista paralímpico, se dedica al ciclismo, y le ha traído a Colombia grandes triunfos.

Lo que se viene

Para el 2018, Elkin pretende participar del Mundial en Londres, lo cual le sumaría experiencia para llegar a lo Olímpicos de Tokio que se realizarán en 2020. A él muchos éxitos en cada uno de los pro Una sonrisa sincera se enmarca en el rostro de Elkin, quien acompañado del hombre que descubrió su talento -Juan Guillermo Jaramillo- de su pequeño hijo de cuatro meses -Zair- y de una de sus tres mascotas, va al encuentro de dos mujeres ansiosas por conocer su historia, las mismas que minutos antes estaban perdidas, pues se hallaban en terrenos ajenos, y en todo momento alertas a la aparición de quien sería su guía hacia “La Campeona”.

A simple vista, Elkin no presenta ninguna característica particular o que indique alguna discapacidad, a excepción de sus lentes oscuros y con filtro Transitions que, más que parecer formulados por un optómetra, hacen juego con su atuendo deportivo: camiseta verde-agua y chaqueta Saeta con el logo del Comité Paralímpico Colombiano, sudadera y zapatillas Adidas.

Cuando los guías abordaron el vehículo en el que se transportaban las visitantes, predominó la voz de Elkin, quien dirigió la marcha hacia el lugar donde se formalizaría el encuentro, no se sabe cómo, pero cada indicación que Elkin proporcionaba para dirigirnos hacia “La Campeona” era milimétrica, casi como si, dentro de su cabeza, tuviese una aplicación o brújula que le indicara en qué momento se debía girar a la derecha o a la izquierda. No hay certeza de cómo logró hacerlo y es un asunto que, por el momento, será un misterio, pues ninguna de las visitantes se atrevió a hacer la pregunta, tal vez por respeto o, quizá, porque en ese instante no comprendieron la habilidad que se les había presentado.

Un gran portón y una cerca de árboles resguardan a “La Campeona”: una edificación de dos pisos, con balcón interno, y terraza, además de una vasta zona verde, donde nacen frutos de diversas clases, debidamente cultivados y cosechados por Elkin..

En la vereda El Sango, en Guarne, se encuentra “La Campeona” y dentro de ella Elkin Serna, Campeón Paralímpico de Atletismo, quien ha participado en diferentes eventos de talla internacional: El Mundial en Sao Paulo, los Juegos Parapanamericanos en Rio de Janeiro, Juegos Paralímpicos de Pekín y de Londres, por mencionar algunos, logrando alcanzar, en cada uno de ellos, el segundo lugar y la medalla de plata.

Sus inicios

Elkin agradece a su primer mentor, Juan Guillermo Jaramillo, pues gracias a él adquirió disciplina y compromiso con el atletismo.

A los 15 años comenzó la pasión de Elkin Alonso Serna Moreno por el atletismo, cuando después de ser desplazado por la violencia de su pueblo natal, llegó a la Vereda Guapante, en Guarne, lugar que, durante la época, también se caracterizaba por presentar esta problemática. Allí conoció a su primer tutor en el deporte, Juan Guillermo Jaramillo

El entrenador rememora cómo Elkin y su hermano menor se le acercaron una tarde mientras practicaba con su club se atletismo en la cacha de futbol que se encontraba a la entrada de la vereda donde habitaban los jóvenes Serna; Juangui, como lo llama Elkin, lo recuerda como un “pelao todo barbado y humilde” y, entre risas, menciona los comentarios que los demás deportistas, que se encontraban allí, hacían del nuevo integrante del equipo: Huy, profe, ¿quién es ese barbado que llegó ahí?, ese es un ‘paraco´’. Profe, ahí viene el ‘paraco’.

Los comentarios que hacían los jóvenes se debían a la realidad que debió afrontar Elkin mientras vivió en la vereda Guapante en la época de violencia que afectó, no solo a varios municipios del Oriente Antioqueño, sino, además, al departamento en general. Sin embargo, ni la violencia ni los comentarios de sus compañeros impidieron que comenzara sus entrenamientos y se fuera fortaleciendo cada vez más. “Elkin comenzó el proceso. Empezó a bajar, bajaba dos, tres veces a la semana, cuando podía. De una se le vieron condiciones, como a otros pelaos que tenía, decía yo: ‘estos pelaos tienen la madera para esto, no es sino un proceso y perfeccionarlos’”, expresó Juan Guillermo.

“En ese tiempo no existía la unidad deportiva que tiene ahora Guarne, sino que era una cancha de futbol y como la cancha de futbol es cuadrada, entonces la medimos y en la esquina le poníamos unos conos para que los muchachos supieran coger la curva. No en cuadrada sino en curva”, afirma el entrenador.

Los inicios de Elkin en la práctica no fueron fáciles, pues, según él, tuvo que ir a los entrenamientos con los zapatos rotos y la pantaloneta desgastada, situación que muchos de sus compañeros aprovechaban para hacer comentarios incómodos; no obstante, Juangui siempre estuvo ahí para defenderlo, aspecto que le brindó gran confianza a Elkin. “Me tocó verlo con los zapatos roticos y un man con sus buenos uniformes y diciendo que llevo 2, 3 años y él apenas llegó hace seis meses. ‘Sálgale pues al pelao que lo tengo bien entrenado’”, cuenta Jaramillo.

Asimismo, Juan Guillermo, recuerda el tiempo en el que Elkin trabajaba en una fábrica de cueros del municipio, afirma que “era un guapo”, pues, aunque salía tarde y laboraba durante todo el día, no faltaba a sus entrenamientos “y allá llegaba con la maletica trotando, calentando, y ‘profe, ¿qué hay que hacer hoy?’ y yo, ‘pero usted trabajó todo el día y viene con ese ánimo’. Y a sacarse la leche porque yo los entrenaba duro, había días en los que llegaba pintado y a correr”, expresa con orgullo el profesor.

Por su parte, Elkin, memora que su entrenador, junto con otros atletas de fondo de la Liga de Antioquia, arrendaban una finca con el fin de practicar los fines de semana, por lo cual, Serna, les pidió autorización para sumarse al grupo: “yo les pedí permiso para que me dejaran ir para allá y Juangui fue el que me apoyó para irme para allá”, cuenta el joven.

“A Elkin se le complicaba para salir 7 u 8 de la noche de ahí para arriba, entonces me decía: profe, ¿puedo ir a la finca?, y yo: ah, a sus órdenes, allá lo que hay para mí lo comparto con ustedes. Y como uno veía que eran pelaos juiciosos y que les gustaba esto, entonces uno los apoyaba”, afirma Juangui.

Un excelente entrenador

Mientras continuaban las prácticas en el club de atletismo, el INDER los apoyaba con recursos, entre ellos los uniformes, no obstante, afirma Juan Guillermo que estos no eran los indicados para la práctica de este deporte: “nos daban unas pantalonetas que parecían de unos jugadores de básquet (…) y a los pelaos les tocaba colocarse eso”. Sin embargo, recuerda con orgullo que, pese a la falta de uniformes acordes al deporte, los resultados eran mejores que los alcanzados por equipos contrincantes que sí contaban con la vestimenta adecuada. “Llegábamos allá y veíamos a esa gente con sus uniformes de pie a cabeza, morrales también, pero salían a la competencia y era algo diferente: ¿Qué pasó? Los pelaos de Guarne, véalos, los que vieron llegar allá, véalos, los primeros”, expresa.

Cuenta Elkin que, durante los entrenamientos y momentos previos a las competencias, su entrenador siempre los llenaba de ánimo y confianza, y que el mismo coraje que su profesor les mostraba era lo que les daba la fuerza para vencer. “Juangui me daba esa confianza a mí, porque creía en mí y yo también salía y decía: es que voy a ganar.  Entonces eso fue muy importante también (…) y Juangui lo que tenía era mucho coraje para entrenar. Siempre ganábamos todo, en Medellín, en todos lados”, afirma Serna.

Del mismo modo, Elkin resalta la labor de Juan Guillermo como su primer mentor y le agradece por haber hecho lo necesario para que él no fuera un atleta “del montón”, sino, por el contrario, uno de gran nivel. “Él siempre nos estuvo motivando, pero con mucha calidad y siempre diciéndonos que sí éramos capaz, porque muchas veces ‘no, allá está el mejor del mundo’ (…) y ¿cómo vamos a ver al mejor del mundo si nosotros somos de los mejores del mundo?”, enfatiza Serna.

Carrera al atletismo profesional

Después de cuatro años en los que Elkin estuvo entrenando constantemente el atletismo convencional, se enteró, gracias al atleta Juan Carlos Cardona, quien para esa época había asistido a los Olímpicos de Atenas, que existía el deporte paralímpico para personas con baja visión, desde ese momento comenzó a investigar y, a sus 19 años, clasificó para pertenecer al Sistema Paralímpico Colombiano; no obstante, debido a problemas económicos, tuvo que retirarse, pues “el atletismo no me estaba dando para vivir y necesitaba trabajar un tiempo”, asegura el atleta.

Mientras Serna estuvo en el atletismo convencional, cuenta que, en varias competencias, se perdía en los recorridos, pues no veía la señalización y tomaba caminos equivocados, situación que los demás competidores aprovechaban para “rematar” y llegar primero a la meta, perdiendo el lugar que, durante la mayor parte de la marcha, se había ganado.

La afectación que Elkin padece en sus ojos se llama distrofia macular de Stargardt, la cual no tiene cura conocida y es adquirida genéticamente; según Serna es clasificada como “una enfermedad rara en el mundo”. De esta manera, la visión del atleta se reduce a un 10% y puede distinguir cosas si las ubica a corta distancia de sus ojos. Dentro del deporte paralímpico se encuentra en la categoría T12, la cual se refiere a deportistas con baja visión.

Cuenta el atleta que para hacer parte del Sistema Paralímpico Colombiano tuvo que realizarse varios chequeos y que, en el primero de ellos, por no ser aún reconocido, no le fue tan bien, por lo cual debió esperar seis meses más para presentarse nuevamente y, así, ganar el Campeonato Nacional Paralímpico, lo cual le aseguró la participación en el Mundial de Atletismo en Brasil, en Sao Paulo en el año 2007. Al mes siguiente, Elkin estaba participando en los Juegos Parapanamericanos en Rio de Janeiro, allí fue medallista de plata e hizo la marca para asistir a los Juegos Paralímpicos de Beijing.  

Gracias al logro alcanzado con en los Juegos Parapanamericanos en Rio, Elkin pensó que podía dedicarse, exclusivamente, a entrenar, pues, según él, Coldeportes afirmó que le proporcionaría una ayuda económica, no obstante, dicho auxilio tardó más de seis meses para llegar. “Eso fue muy duro para nosotros porque yo venía de trabajar y yo era el hombre de la casa en ese momento y al no haber ningún apoyo fue muy difícil y conté con algunos vecinos que tenían tiendas y me fiaron mercados casi todo ese tiempo”, relata Serna.

Cada triunfo Elkin se lo entrega a su familia, ese es el motor que lo impulsa a alcanzar la victoria.

Por otro lado, en el momento en el que Elkin asistió a los Juegos Paralímpicos de Beijing, cuenta que “ya iba plantado en la mentalidad de dar mi mejor resultado en la maratón, alcanzar el mejor logro en la maratón, sin que muchos creyeran en mí”; asimismo, afirma que tenía gran confianza, pues sabía que podía obtener excelentes resultados, puesto que había estudiado el ranking de sus contrincantes y percibía grandes posibilidades para él. 

Del mismo modo, recuerda que, para ese momento, el equipo de periodistas de Guillermo Arturo Prieto La Rotta (Pirry), se encontraban realizando un documental en este país, por lo cual, aprovecharon la participación de Elkin en estos juegos para acompañarlo en la salida y en la entrada de la maratón, el atleta asegura que fueron los únicos que estuvieron apoyándolo en ese momento: “yo me acuerdo que ellos fueron de los únicos que fueron a la salida y a la llegada (…) y cuando yo entro al estadio Nido de Pájaro, en Beijing, en segunda posición, para ellos fue llorar. 90 mil personas en ese estadio y, ahí mismo, se corrió la noticia: ¡Elkin ganó!, pero muchos estaban paseando y turisteando (…) y empiezan a llamar a los embajadores, a todo el mundo, ¡quedó una medalla para Colombia!, nadie lo esperaba. Eso fue noticia y cambió todo en ese momento”.

Desde ese momento, dice Serna, el apoyo por parte de los medios de comunicación ha sido muy importante, pues “hicieron más importante el logro mío”. Asimismo, cuenta que para esa se declaró al deporte paralímpico y al convencional una sola bandera y que, por lo tanto, a ambos deportistas se le debían hacer los mismo reconocimientos, “que si se le pagaba 100 millones por una medalla a un deportista convencional, a un paralímpico igual”, asegura.

Además, gracias al logro obtenido en Beijing, el atleta se ganó reconocimientos de diferentes entidades, tales como: la ONU, Fox Sport, El Colombiano Ejemplar, la Comisión Segunda del Senado, entre otros, y afirma que se siente muy contento, pues “la vida nos cambió a todos y fue para bien”.

En el 2010, Elkin participó en los Juegos Paralímpicos en Vancouver, Nueva Zelanda, donde logró ser subcampeón. Luego, compitió en los Juegos Parapanamericanos en México, allí alcanzó las medallas de oro y de plata; y en Londres, en el 2012, estuvo cerca de llevarse la medalla de oro, pues mejoró seis minutos su marca personal, no obstante, el español Alberto Suarez se quedó con ella, dejando a Elkin en el segundo lugar. “yo quería esa medalla de oro, entrené muy duro, no se dio la de oro, bueno, se continúa”, expresa el joven.

Al año siguiente, 2013, alcanzó la medalla de plata en el Mundial en Lyon. Por su parte, el 2015 le entregó la medalla de bronce en los Juegos Parapanamericanos en Toronto, competencia de los 5.000 metros, donde, teniendo una lesión, fue medallista. En el 2016, Serna estaba esperanzado para ir a los Juegos de Rio de Janeiro, pues había tenido un entrenamiento fuerte y riguroso, le estaba apuntando a la medalla de oro, no obstante, una lesión interfiere en su ideal:

“15 días antes de la prueba yo estaba mentalizado y todo se veía como para una medalla de oro -estaba muy fuerte- pero debido a tanto entrenamiento, tan duro, tan exigente y uno un poquito bloqueado, eso me causó una lesión -una fisura en el peroné- donde cinco días antes sentí el dolor y un día antes me hicieron una resonancia, donde me dan el diagnóstico. Corro 25 kilómetros con ese dolor y me retiro para un lado, inclusive iba tercero. Ya estando entre los tres primeros, digo, listo, se acabó. Fue muy duro para mí tenerme que retirar de una prueba, primera vez en una prueba, representando a Colombia, que me retiro”, cuenta con tristeza Elkin.

Después de esta lesión, el atleta duró cuatro meses sin poder caminar bien y con un fuerte dolor, también afirma que le redujeron los apoyos y que, además, se escucharon insinuaciones de que le quitarían la  “Ayuda del deporte”. Empero, el deportista continuó entrenando y su recuperación fue satisfactoria.

Su última competencia fue el pasado cinco de noviembre en la Maratón de Nueva York, donde hizo 2 horas 37, lo cual lo ubica en el segundo lugar en el ranking del mundo. “Es para mí volver a retomar todo y ponerme en frente de muchas dificultades para demostrar que Elkin Serna sigue en un momento que viene de lo mejor, que aún falta lo mejor para llegar”, expresa.

Orgulloso y feliz

Según Elkin, el logro que más feliz lo ha hecho es la medalla de Beijing, pues esta fue de las primeras medallas para el Sistema Paralímpico Colombiano, lo cual marcó un precedente para el país, pues, como afirma Serna, se mejoró el record.

Por otra parte, afirma que sus mayores obstáculos han sido las lesiones, “porque es donde más difícil es volver a surgir”, y que, además, su más gran oponente ha sido la medalla de plata: “siempre he estado de segundo y el rival mío es esa medalla de plata que me ha perseguido, no me ha dejado es ganar”, cuenta entre risas.

Asimismo, la perseverancia ha sido el motor que ha impulsado a Elkin, pues, como se dijo, ha debido superar muchas dificultades y, según él, sin perseverar, soñar y ambicionar los objetivos no sería posible haber llegado hasta donde hoy se encuentra.

Juan Guillermo, el primer entrenador de Elkin, resalta los triunfos que este ha obtenido y asegura que, cada uno de ellos, son fruto de la nobleza y la humildad que caracterizan al deportista. “Toda la vida ha sido el que es, desde que lo conozco hasta ahora, noble y humilde, y eso lo caracteriza a él, siempre con su humildad, y siempre con su perseverancia de querer triunfar y salir adelante”, expresa Juangui.

Mensaje de Elkin a los futuros deportistas paralímpicos

“El sistema paralímpico ha crecido mucho y yo pienso que, gracias a que los medios han llevado la nota de que para todos hay un espacio, así tenga una discapacidad usted puede practicar lo que quiera, puede ser natación, puede jugar básquet, la persona con baja visión puede jugar futbol, futbol sonoro (…) hay infinidad de cosas para todos. (…) que las personas también pierdan ese miedo, como ese rechazo, muchas veces, muchos no se atreven a ir a un evento, porque ahora se ven mucho más en los eventos de atletismo que las personas invidentes van corriendo con la otra persona que se llama el lazarillo, cogidos, esto es porque ya muchos pierden esa timidez. Entonces yo invito mucho a que salga de ese encierro y que tengamos más libertad en los espacios, no solo en el deporte, en las carreras educativas que se proponen. Es más que todo salir de ahí”, enfatiza Elkin.

Javier Serna, es hermano de Elkin, él tiene el mismo padecimiento y también es un gran deportista paralímpico, se dedica al ciclismo, y le ha traído a Colombia grandes triunfos.

Lo que se viene

Para el 2018, Elkin pretende participar del Mundial en Londres, lo cual le sumaría experiencia para llegar a lo Olímpicos de Tokio que se realizarán en 2020. A él muchos éxitos en cada uno de los yectos que emprenda.

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