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Cornare le apunta a la conservación de los felinos del Oriente Antioqueño

El Oriente Antioqueño cuenta con seis especies de felinos, principalmente el puma (Puma Concolor) y el jaguar (Panthera Onca), los cuales, según la Corporación Autónoma Regional de los Ríos Negro y Nare -Cornare-, se encuentran en riesgo de extinción debido a la pérdida de cobertura boscosa, cacería descontrolada y la extensión de la ganadería, por lo cual, se ha generado una disminución de presas en el medio natural, lo cual provoca que los animales silvestres busquen otras fuentes de alimento, entre ellos animales domésticos.

Cuenta Cornare que “en la región también se encuentran el ocelote (Leopardus pardalis), el margay (Leopardus wiedii), el yaguarundí (Puma yagouaroundi) y el Oncilla (Leopardus tigrinus), presentes de manera frecuente en los municipios de San Carlos, San Luis, Granada, Cocorná, Doradal, Puerto Triunfo y en el corregimiento de San Miguel, municipio de Sonsón”.

Dichos felinos necesitan grandes áreas de bosque y numerosas presas para sobrevivir, sin embargo, las personas han invadido de a poco su hábitat, situación que ha generado conflicto entre felinos y humanos.

“Esta problemática se genera a raíz de la gran expansión que se ha dado en las zonas rurales de la región, generado por la caza de animales silvestres, lo que causa que los felinos se metan a los potreros a consumir animales domésticos por el desequilibrio del ecosistema local”, expresó Gina Paola Serna Trujillo, médica veterinaria zootecnista del grupo de Bosques y Biodiversidad de Cornare.

Según el Instituto Alexander Von Humboldt, si llegaran a faltar los felinos, los herbívoros, omnívoros y aves podrían aumentar y el consumo desmedido de plantas y semillas por dichas especies lograrían alterarlas, lo cual afecta la dinámica de crecimiento y estructura de los bosques.

Los felinos son una de las especies clave para el mantenimiento, regulación y función de la biodiversidad, puesto que, asegura Cornare, “conforman un conjunto de especies focales por excelencia debido a sus bajas tasas reproductivas y a sus requerimientos de alta disponibilidad de presas silvestres y ecosistemas bien conservados”.

842 hectáreas del corredor felino están siendo conservadas por BanCO2 Bio

BanCO2 Bio nace como estrategia para mitigar los conflictos presentados por la presencia del puma en el municipio de San Carlos, principalmente, y tiene que ver con un esquema de pago por servicios ambientales asociados, directamente, a la compensación por la conservación de los bosques que hacen parte del corredor felino que, en el Oriente Antioqueño, llega a 260.000 hectáreas.

Cornare y la Universidad de Antioquia realizaron un convenio para obtener información acerca de la presencia de las diferentes especies de felinos, el estudio se llevó a cabo durante 10 meses, donde se hicieron siete salidas de campo de cinco a ocho días. La investigación se realizó en San Luis, San Carlos, San Rafael, Granada, Puerto Triunfo, Guatapé, El Retiro y el Cañón del Río Claro.

Dice Cornare que “para verificar la presencia de las especies y complementar información sobre su actividad, se implementaron 10 cámaras trampa automáticas de detección de movimiento dispuestas en estaciones de muestreo”. Durante dicho trabajo, obtuvieron 25 registros de especies de felinos, de estos, 11 corresponden a registros fotográficos obtenidos mediante las cámaras automáticas, 5 rastros (huellas) y 9 a entrevistas informales con las comunidades.

“Con la presencia del puma en algunos predios y la depredación de algunos animales domésticos, la reacción que tomaban los campesinos era tratar de matarlos, por lo tanto, BanCO2 Bio nace con el fin de tener acercamiento con los propietarios y capacitarlos para vivir en armonía con la especie”, explicó Albeiro Lopera, coordinador de BanCO2 de la región Cornare.

De acuerdo con lo anterior, se está realizando una prueba piloto en los municipios de San Carlos y San Luis con 35 familias ubicadas cerca de los corredores del puma, campesinos que cuentan con bosques en conservación y que se comprometen con unos acuerdos de conservación establecidos en la línea BanCO2 Bio, entre estos conservar el hábitat del puma, proteger la fauna y reportar situaciones de conflicto.

Asimismo, las capacitaciones y socializaciones con las comunidades se han convertido en pieza fundamental del proceso, puesto que los campesinos dejan de ser cazadores y se convierten en protectores de los felinos y su corredor biológico.

Para Jesús Emilio Guzmán Castaño, habitante de la vereda Quebradona 20 de Julio del municipio de San Carlos y socio de BanCO2 Bio, desde que hace parte del esquema es más consciente de la conservación del medio ambiente “antes yo trabajaba con la extracción de madera pero gracias a las capacitaciones realizadas por Cornare deje de hacerlo y ahora me dedico a la siembra de cacao, dejando libre los espacios del puma”, señaló.

La compensación que reciben los socios de BanCO2 Bio

Asegura Cornare que “Las familias campesinas reciben una compensación para cubrir el costo de oportunidad por conservar los ecosistemas que va desde $320.000 por la conservación de 1 hectárea, hasta el pago máximo de 3 hectáreas correspondiente a un SMLV salario mínimo mensual, $780.000 aproximadamente”.

Dicho pago depende de la compensación voluntaria de las empresas. Alberto Lopera Henao, coordinador del esquema BanCO2 región Cornare, afirma que las 35 familias compensadas, actualmente están recibiendo $320.000 gracias al aporte de multas y sanciones de Cornare, con posibilidad de que sean compensados por otras empresas.

Por otra parte, se realizan actividades alternativas de convivencia con el felino, señalando los predios para que el ganado no acceda al bosque y brindando capacitación sobre estrategias anti-depredatorias para una convivencia armoniosa entre los felinos silvestres, el ser humano y sus actividades productivas. Dichas estrategias son realizadas en convenio con Empresas Públicas de Medellín y la Corporación para el Manejo Sostenible de los Bosques -Masbosques-.

Capacitaciones en las comunidades

Hasta el momento, se han invertido $50.000.000 en la primera fase de diagnóstico, capacitación y entrega de herramientas.

“La línea BanCO2 Bio maneja unas estrategias de atención inmediata que consisten en la elaboración de espantapájaros con creolina, luces tipo led que se cargan con el sol cerca al potrero de ataque, implementación de olores fuertes como ajo o cebolla en estacones y uso de pitos o campanas en la noche, con lo cual se busca mitigar el conflicto y lograr que los felinos no ataquen el ganado”, comenta Cornare.

20 cámaras trampa han sido instaladas hasta el momento por Cornare en las veredas donde se ha verificado la presencia del conflicto, con estas se ha logrado obtener información acerca de la ocurrencia de especies, al igual que datos de historia natural, como son la densidad de animales manchados, que se pueden reconocer a nivel individual, ente caso los felinos.

Mary Henao, campesina de la vereda San Antonio del municipio de San Luis, cuenta que, desde hace 4 años que reside en este lugar ha sentido el puma deambulando cerca a su casa.

“Mi esposo sale y lo alumbra, me dice que es un animal muy grande, por eso nos acercamos a Cornare y hemos recibido capacitación, nos trajeron pitos para ahuyentar el animal y a mí me ha funcionado. Nos enseñaron a hacer espantapájaros, los hacemos de madera y les ponemos ropa, a los 8 días las cambiamos por otra ropa ojalá sudada, ya que ellos tienen muy buen olfato, sienten el sudor de cualquier humano y con eso se ahuyentan”. Explicó Mary, quién es una de las campesinas más comprometidas con la conservación del puma.

Acompañamiento

En el momento de presentarse un ataque por parte del puma o cualquier otro felino, se programa una visita a la finca afectada, allí se verifica si el patrón de consumo coincide con lo reportado para grandes felinos.

Durante esta visita los usuarios suelen manifestar sus quejas o sugerencias sobre el programa o sobre situaciones que perjudican el medio ambiente.

Finalmente, Cornare les ofrece la posibilidad de implementar la apicultura y la restauración forestal para el predio, además de sembrar café o cacao, con el fin de que no dependan exclusivamente de la ganadería que no es tan rentable económicamente, y que está sujeta al conflicto con el felino.

En el mediano plazo se espera que con el acompañamiento del Instituto Alexander Von Humboldt, se implemente una alternativa de monitoreo participativo con las comunidades para lograr cuantificar la cantidad de felinos en la región y los individuos de flora y fauna existentes en el corredor biológico felino.

También se tiene previsto realizar un estudio poblacional de los felinos y sus presas, en donde se pretenden instalar aproximadamente 50 cámaras trampa en sitios estratégicos, en los cuales se presentan reportes del conflicto.

La articulación de los diferentes actores y las poblaciones locales es la principal estrategia para preservar el corredor biológico de esta especie, disminuir el conflicto felino y conservar los ecosistemas.

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