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“El proyecto Porvenir II no es sinónimo de desarrollo”: Nora Mejía, concejala de San Carlos

Por: Cindy Daniela Murillo Daza Comunicación Social, UCO.danielamurillo70@gmail.com

San Carlos se ve enfrentado nuevamente a una construcción para la generación de energía, esta vez el río afectado es Samaná. El proyecto hidroeléctrico tiene como área de influencia 4 municipios: San Carlos, San Luis, Puerto Nare y Caracolí. Las comunidades de Samaná y Puerto Garza son las principales perjudicadas dentro del territorio Sancarlitano, pues su economía se basa en el pescado y la minería; a esto se suma la falta de directivos en la Institución del municipio que no están permitiendo un normal desarrollo de las actividades escolares.

El municipio de San Carlos, que es conocido también con el nombre de la capital hidro energética de Colombia, enfrenta un nuevo proyecto hidroeléctrico, Porvenir ll, que Celsia  ––empresa del Grupos Argos–– construirá en el Oriente Antioqueño. Dentro de dicho proyecto se tiene como área de influencia  cuatro municipios: San Carlos, San Luis, Puerto Nare y Caracolí. Esta represa generaría 350 megavatios que son necesarios para  el sistema  interconectado  nacional.

Según la concejala del municipio, Nora Esther Mejía, este proyecto generaría nuevos ingresos económicos al municipio, pero no se puede alejar del daño ambiental que produce y las afectaciones que traería a las comunidades que basan su economía en el río

El Periódico El Oriente habló con Nora Esther Mejía, actual concejal del municipio, quien ha desempañado su cargo en dos periodos consecutivos. Está radicada en el municipio hace 17 años  y  desde el 2000 estuvo apoyando procesos de empoderamiento y apropiación. Fue así  como creo la Asociación AMUPOSA (Asociación de Mujeres por el Porvenir de San Carlos).  Desde que es funcionara del municipio ha entablado  una constante lucha por  el respeto y el cumplimiento de los derechos de su comunidad Sancarlitana.

 El proyecto hidroeléctrico Porvenir que aprovechará al río Samaná, uno de los más hermosos y vírgenes, del departamento ha estado en varias polémicas para el desarrollo de su construcción ¿Cuál es su posición frente a este tema?

 La posición que como Concejo y como concejal he asumido es una posición de acompañamiento a las comunidades; en todo el proceso que se ha venido dando con las empresas que han sido contratas para intervenir a la población y exponerles el proyecto y lo que se quiere y busca este. He insistido y hecho mucho énfasis en que se les respete los derechos a los que se verán afectados de forma más directa, porque en este proyecto no solo  están afectados los mineros, pescadores y agricultores de esa zona de San Carlos, sino a toda la población Sancarlitana.  En acompañamiento con la personera del periodo pasado, insistimos mucho  en que si llegará el momento de darse una luz verde para la construcción de este mega proyecto hidroeléctrico, como mínimo a los campesinos se les dé un valor justo por sus tierras.  La defensa de los derechos  de ellos  es la posición que como concejal he asumido, porque bien se sabe que desde el concejo no podemos tomar una posición de sí o no, porque hay los que quieren y los que no quieren.

Si este proyecto se llegará a realizar ¿cuáles serían los pros y los contras que traería al municipio?

 El único beneficio de estas centrales es la generación de empleo, pero el daño ambiental que causa es mucho más grande e irrevocable. El  proyecto ocupará 27 kilómetros del río, pero los estudios y las personas que los han hecho han resaltado  las nuevas especies que allí habitan y que dependen de la morfología del cauce del río.

Por más que se analice y se vea que esta es una nueva entrada económica del municipio, no nos podemos alejar de los daños ambientales que se causarían.

¿Cuál es el sentir de las comunidades?  ¿qué les han manifestado?

Las comunidades  solo nos manifiestan preocupación. Ellos  nos dicen “los pecados no saltan muros” porque el lugar donde ellos pescan es donde quedaría el muro  y por ende el pescado no llegaría a la zona alta de Samaná, donde en la última subienda que hubo se logró coger mucho pescado, y además, cuando el río está  bajo las amas de casas aprovechan esto para miniar

Se menciona y se recalca que, si este proyecto se llega a realizar, los principales afectados sería la biodiversidad del municipio, los mineros, pescadores y agricultores, pero en caso de que la construcción iniciara la administración o la empresa constructora ¿tiene alguna hoja de ruta a seguir para mitigar los daños que se producen?

La empresa en algunas ocasiones ha estado en sesiones del Concejo, y nos socializan algunas cosas sobre el tema, pero un problema con el que nosotros nos encontramos y nos preocupa es que los profesionales que están acá son personas sin capacidad de decisión. Por ende, en el momento de realizar las propuestas se ve que realmente la compensación ofrecida no es la mejor.  La única respuesta que recibimos es que ellos no tienen la capacidad de resolver esa situación. En ese sentido, no la tenemos clara porque ellos no nos han manifestado y nos han dado claridad y solución sobre el tema. Lo único que conocemos es que el ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) tuvo unos requerimientos de mejora. A ellos les pidieron que mejoraran el plan de mitigación, pero  no tenemos un amplio conocimiento del tema.

¿La empresa en algún momento les ha manifestado que va a tener en cuenta a los habitantes de San Carlos para la construcción de la obra, o cómo se ha tratado este tema?

Este es el único hecho  a favor que generaría esta construcción, y desde el Concejo hemos hecho mucho énfasis que por lo menos tengan en cuenta a las comunidades. De hecho, en estos momentos en algunas zonas con la ayuda del SENA se están capacitando a las personas con los perfiles técnicos que se necesitan para cuando esta hidroeléctrica empiece su construcción.

Finalmente, ¿Cree usted que este proyecto apoyaría el camino hacia el desarrollo del municipio?

Evidentemente, no. El desarrollo no va desde las construcciones o edificaciones,  y más en este caso cuando se está dañando y maltratando un recurso natural. Si bien este proyecto  es con el fin de generar energía necesaria para el país, se pueden analizar y pensar en unas nuevas formas y energías alternativas, pero siempre pensando en la valoración y protección de nuestro ecosistema.

El desarrollo va desde la generación de apropiación de las comunidades, que sean estas mismas las que tomen la decisión de legitimar o no estas propuestas, porque son ellos los que conocen este territorio, han vivido por muchos años en él, y son los que tienen el derecho o por lo menos los que merecen recibir respeto de los otros. Las decisiones no pueden ser tomadas desde un escritorio sin conocer el contexto o la realidad en la que se vive, y no se puede negar que esto generaría un desplazamiento, y obligación al abandono o desalojo de las tierras que representan o tienen un valor simbólico por el haber vivido siempre en ellas. Evidentemente esto no es desarrollo. El desarrollo tiene que ir a la persona y esto no lo permite.

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