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Límites con Envigado: Una acción de la guerra civil

“La Constitución de Rionegro ha dejado de existir, sus páginas manchadas, han sido quemadas entre las llamas de la Humareda”. Rafael Núñez, Presidente de los Estados Unidos de Colombia.

El diferendo limítrofe entre El Retiro y Envigado es el resultado de una acción militar de la Guerra Civil de 1885, entre liberales y conservadores. La acción fue ejecutada por el general José María Campo Serrano, nombrado Jefe civil y militar por el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Rafael Núñez, para asumir el poder en el Estado Soberano de Antioquia.

El presidente Núñez le había ordenado al presidente del Estado Soberano de Antioquia, el liberal de Envigado, Luciano Restrepo Escobar, que le entregara las armas del Estado a los conservadores, orden que el mandatario paisa no cumplió y, por el contrario, envió 5.000 soldados liberales a pelear contra los ejércitos conservadores que luchaban en Manizales y Santander para tumbar la Constitución de Rionegro de 1863 de corte liberal, federal, laica y progresista. El doctor Luciano Restrepo Escobar, nacido en Envigado el 8 de enero de 1812, había sido constituyente en Rionegro en 1863 y era presidente del Estado Soberano de Antioquia desde 1881.

El samario, Campo Serrano, era el segundo al mando del presidente Núñez y como general de división de los ejércitos conservadores, dirigía las operaciones militares en Manizales y venían rumbo al Estado de Antioquia, cuna de la Constitución de Rionegro. Allí recibió su nombramiento como Jefe civil y militar de Antioquia y aceleró su marcha. A Medellín llegó el 25 de marzo de 1885 y toma posesión del cargo a nombre de los Supremos. El doctor Luciano Restrepo Escobar busca refugio en la finca de un amigo conservador y posteriormente es detenido, encarcelado y condenado a pagar un elevado “comparto de guerra” (multa) que se negó a pagar. Sus hijos, al ver el delicado estado de salud, pagaron a escondidas el confiscatorio comparto de guerra y a los pocos meses (julio 2 de 1885) murió este importante político, militar, industrial, banquero y comerciante antioqueño.

El general José María Campo Serrano, había nacido en Santa Marta el 8 de septiembre de 1832 y en Medellín, tierra que no conocía, se encontró con el conservador Marceliano Vélez Barreneche, nacido en Envigado el 18 de junio de 1832 y quien había sido su compañero de estudios secundarios en Santa Marta y de ingeniería militar en la universidad de Cartagena. Inmediatamente lo nombró Secretario de Guerra.

Vélez Barreneche sabía muy bien quiénes eran los enemigos y por dónde se movían. Sabía claramente que los enemigos liberales estaban en Rionegro, cuna de la Constitución de 1863 y en El Retiro, donde tenía su centro de operaciones el general liberal, Rafael Uribe Uribe. Y como ingenieros militares, estos compañeros de fechoría juveniles, le pusieron manos a la obra y vieron la urgente necesidad de apoderarse de los caminos. Ahí enfoca sus principales acciones de guerra.

El Retiro era el cruce de caminos que comunicaban a Medellín con el sur del país, con el Magdalena, la costa atlántica y Bogotá, lo que lo ponía en la mira de los estrategas militares que sabían claramente que los caminos demarcaban territorios geoestratégicos para las luchas armadas. El camino que comunicaba a Rionegro con Envigado pasaba por los salados de El Retiro y subía hasta el alto de las Palmas donde empalmaba con el camino real que iba hacia Rionegro y Medellín, por Santa Elena y con el que bajaba a Envigado por el Escobero y la Ayurá y con el que, pasando por el casco urbano de El Retiro, subía por el Alto de la Cruz, seguía por la vereda Normandía y en la Reserva San Sebastián la Castellana empalmaba con los caminos que cruzaban por Las Palmas.

Mientras organizaban su estrategia militar, en Carabanchel, cerca de la casa de sus abuelos, el general liberal, Rafael Uribe Uribe, organizaba a sus hombres para atacar el municipio de Santa Bárbara y seguir rumbo a Manizales a darle apoyo a los ejércitos liberales. Uno de sus hombres, el soldado Resurrección Gómez, le dijo al general que tenía información de que los liberales habían sido derrotados en Neira, Caldas y que habían entregado las armas. El general no le creyó, le dijo que el que daba las órdenes era él y que debían seguir el camino. Ante la insistencia del soldado, el general le pegó un tiro en la cara por desobediente. Horas después, atendido por el doctor Pachito, de El Retiro, murió el soldado.  El general fue repelido en Santa Bárbara y se refugió en El Retiro, donde fue detenido por las fuerzas conservadoras y encarcelado en Medellín por el crimen de Resurrección Gómez.

El 17 de junio de 1885, fue derrotada la resistencia liberal, en el Banco, Magdalena, en la brutal y sangrienta batalla de la Humareda. La Regeneración (unión de conservadores, iglesia y liberales “recalzados”) dirigida por Núñez, se apoderó del poder en los 9 Estados soberanos de los Estados unidos de Colombia.

Ya con el poder asegurado en todo el país, el 19 de agosto de 1885, el general José María Campo Serrano, expide el Decreto de guerra 243 que le quita a El Retiro y a la Estrella una amplia franja de terreno (cerca de 30 kilómetros cuadrados) por donde cruzaban los principales caminos que, del oriente antioqueño, bajaban al valle de Aburrá. El 21 de septiembre nombra como gobernador a Marceliano Vélez Barreneche y sale para Bogotá como delegado por Antioquia a la Constituyente que expediría la Constitución de 1886, considerada la mas conservadora y retardataria de Colombia y que rigió hasta 1991. El 8 de agosto de 1886, el general Campo Serrano firma, como Designado, ante la renuncia de Rafael Núñez.

Con el envigadeño, Marceliano Vélez en el poder, el 28 de julio de 1888, se le da legalidad a todo lo actuado por el general Campo Serrano, con la Ordenanza 27 que declara vigente todos los actos del Jefe Civil y Militar, su amigo de infancia y adolescencia en los centros educativos de la costa Caribe. Engolosinado con el poder, Marceliano Vélez fue cinco veces gobernador de Antioquia y alcalde de Medellín.

Dadas las heridas dejadas por la guerra, las dificultades administrativas y la imprecisión de los límites, el 31 de julio de 1890, el presidente del Concejo de Envigado (Bernardo Ochoa) le envió una comunicación a su homólogo de El Retiro (Antonio José Botero) en la que lo invitaba a “acordar una nueva demarcación entre dichas entidades y a fijar los límites respectivos”.

Cada concejo nombró tres comisionados: Rafael Vallejo Mejía, José Vicente Arias Franco y Emilio Mejía, por El Retiro. Envigado nombró a Maximiliano Arango, Manuel Antonio Jaramillo y Bernardo Restrepo. El 4 de agosto de 1890, los comisionados entregaron el informe con los límites acordados y ambos concejos los aprobaron. El 8 de agosto de 1890, el Prefecto de la Provincia del Centro, Julio Viana, aprueba lo actuado por los dos concejos y anota: “es justa la solicitud elevada por el Concejo municipal y varios vecinos de El Retiro y está fundada en razones de conveniencia pública. Elévese a la Secretaría de Gobierno”.

Con base en las acciones y decisiones anotadas, se aprobó la Ordenanza número 5 del 23 de julio de 1892, que volvió a tomar vigencia ante la decisión del Consejo de Estado de marzo 16 de 2016.

El conflicto sigue porque los habitantes y dirigentes de El Retiro mantienen vivo en la memoria, la tradición y la historia el despojo violento del agresor partidista. Este daño no ha sido reparado y debe ser la Asamblea Departamental la que, apoyada en la historia, la tradición y la cartografía, delimite nuevamente y de manera definitiva este conflicto limítrofe que ya lleva irresoluto 132 años. Un pueblo acepta y olvida cualquier cosa, menos el despojo de su territorio.

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