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¿Los celulares producen cáncer? Un gran estudio en ratones encontró algunas pistas

El Espectador

La mayor investigación que se ha hecho para responder esa pregunta encontró que puede haber un vínculo. Sus métodos, sin embargo, han sido cuestionados por haber evaluado viejas tecnologías.

¿Los celulares producen cáncer? La pregunta la ha tratado resolver la ciencia desde hace varios años. Aunque en torno a ese interrogante ha habido mucha especulación, hasta el momento sigue sin haber una respuesta concreta. La última evidencia, producto de un gran estudio elaborado en ratones, sugiere que sí puede haber una relación, aunque sus resultados deben ser mirados con lupa.

El estudio, al que muchos consideran el experimento más grande y costoso que se ha hecho para responder la pregunta, empezó hace cerca de 20 años. Bill Clinton era presidente de Estados Unidos y la aparición de nuevas tecnologías empezaba a inquietar a la ciencia. Para examinar el caso de los celulares y su relación con la aparición de tumores, se destinaron cerca de US $30 millones. El Programa Nacional de Toxicología de ese país, encargado de llevar a cabo la investigación, utilizó unos 3.000 roedores.

Ahora, después de dos décadas, las conclusiones salieron a la luz. John Bucher, científico principal de esa entidad, las resumió en una frase al periódico The New York Times: “Creemos que el vínculo entre la radiación de radiofrecuencia y los tumores en ratones es real”.

Sin embargo, su frase hay que examinarla con cuidado. Lo motivos son varios: como él mismo dijo, los niveles de exposición y duración a los que fueron sometidos los animales fueron mucho mayores a los que suelen experimentar los humanos. Además, el estudio se hizo con una radiofrecuencia característica de una antigua generación de celulares, cuyo uso perdió vigencia hace muchos años.

Otro punto parece crear incertidumbre: el nivel más bajo de radiación a la que fueron expuestos los roedores fue equivalente a los niveles máximos que están permitidos en personas. De hecho, el nivel más alto usado fue 4 veces superior al permitido. En total, los animales estuvieron expuestos por nueve horas diarias durante dos años continuos. Algunos, incluso, antes del nacimiento. La frecuencia fue de 900 megahertz, característica de los teléfonos celulares que predominaban en los años 90. Hoy el mundo se está preparando para la quinta generación de móviles (conocida como 5G), cuyas ondan, aseguran los científicos, tienen mucho menos éxito a la hora de penetrar en los cuerpos de humanos o de ratas.

¿La conclusión? Entre el 2% y el 3% de los machos desarrollaron gliomas malignos, un cáncer cerebral mortal. También, entre el 5% y 7% desarrollaron ciertos tumores cardíacos. Por el contrario, ninguno de los que estuvo expuesto a radiación tuvo ese desenlace. En el caso de las hembras, no hubo un vínculo entre la radiación y la aparición de tumores.

Y aunque los datos no son concluyentes, a los ojos de los autores de la investigación cualquier indicio que sugiera el riesgo de cáncer por el uso de celulares podría tener serias implicaciones. La razón es obvia: los “smartphones” se han convertido en una herramienta crucial. Es difícil encontrar a alguien que se abstenga de usarlos.

Sin embargo, el gran problema de esta investigación está en que los análisis que se requieren para responder este tipo de interrogantes requieren varios años. La tecnología, por el contrario, avanza a un ritmo mucho más rápido. La solución que ha encontrado la Agencia de Toxicología es construir cámaras de exposición que permitan examinar esos avances a una velocidad mayor. Quizás meses o semanas. Hasta entonces será imposible resolver de manera concreta las dudas sobre los posibles efectos cancerígenos de los celulares. El interrogante, por ahora, seguirá sin respuesta.

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