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SON 132 AÑOS DE ATROPELLOS LIMÍTROFES

Por Rodrigo Maya Blandón

Si hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista: El municipio de El Retiro sufre atropellos y abusos del vecino municipio de Envigado, desde el 19 de agosto de 1885.
En esa fecha, el general José María Campo Serrano, en plena guerra civil y oficiando como Jefe Superior del Estado de Antioquia, modificó los límites entre Envigado, La Estrella y El Retiro para entregarle a los envigadeños una enorme franja de tierra despojada de los otros dos municipios.

El 28 de julio de 1888, el gobernador de Antioquia, Marceliano Vélez, firma la Ordenanza 27 del 28 de julio de 1888 que ratifica lo actuado durante la guerra civil. Dadas las dificultades administrativas y la imprecisión de los límites, el 31 de julio de 1890, el presidente del Concejo de Envigado (Bernardo Ochoa) le envió una comunicación a su homólogo de El Retiro (Antonio José Botero) en la que lo invitaba a “acordar una nueva demarcación entre dichas entidades y a fijar los límites respectivos”.

Cada concejo nombró tres comisionados: Rafael Vallejo Mejía, José Vicente Arias Franco y Emilio Mejía, por El Retiro. Envigado nombró a Maximiliano Arango, Manuel Antonio Jaramillo y Bernardo Restrepo. El 4 de agosto de 1890, los comisionados entregaron el informe con los límites acordados y ambos concejos los aprobaron. El 8 de agosto de 1890, el Prefecto de la Provincia del Centro, Julio Viana, aprueba lo actuado por los dos concejos y anota: “es justa la solicitud elevada por el Concejo municipal y varios vecinos de El Retiro y está fundada en razones de conveniencia pública. Elévese a la Secretaría de Gobierno”.

Con base en las acciones y decisiones anotadas, se aprobó la Ordenanza número 5 del 23 de julio de 1892, que fue sistemáticamente violada por Envigado, en las violentas décadas del 80 y 90. Las dificultades y las presiones indebidas llegaron a tal punto que los alcaldes, Héctor Londoño de Envigado y León Cartagena, de El Retiro, se reunieron y acordaron un “nuevo orden territorial”, que fue presentado a la Asamblea Departamental que con base en ese “pacto tácito de caballeros”, expidió la Ordenanza 29 del 4 de diciembre de 1997 que dejó sin piso legal el Consejo de Estado en marzo de 2016 por “vicios de forma”, que vuelve a dejar en vigencia la Ordenanza número 5 del 23 de julio de 1892.

¿Qué sigue? 

Exigirle a Catastro Departamental que derogue la Resolución que expidió el 31 de diciembre de 2016, en la que, de manera sospechosa, traslada para Envigado las cuentas catastrales que administraba El Retiro desde hace mas de 20 años y que le abren un enorme hueco a su menguado presupuesto.
Exigirle a la Asamblea departamental que expida una nueva ordenanza donde queden claros y precisos los límites entre los dos municipios con la utilización de las ayudas tecnológicas de georreferenciación que utiliza el IGAC y sin la intervención soterrada de grupos políticos y otras oficinas con intereses económicos poco saludables para el desarrollo armónico y sostenible de esa importante zona ambiental, productora de agua para el Oriente de Antioquia.

 LO CORTÉS NO QUITA LO INVASOR

El alcalde de Envigado, doctor Raúl Cardona González, en el acto que realizó en la vereda Corinto de El Retiro, el sábado pasado, se tomó por asalto un territorio que en la actualidad no le corresponde legalmente. En su desbordada prepotencia, se apoderó, además, sin permiso, de un bien fiscal que es propiedad de nuestro Municipio guarceño: el poliderportivo de la vereda Corinto.

Esta actitud no solamente es descortés con su colega de El Retiro, ingeniero Camilo Botero Rendón, sino que es arrogante e indigna del primer mandatario de un municipio que, como Envigado, es cuna y hogar de miles de ciudadanos respetuosos e hidalgos. Esta falta de respeto riñe, además, con una de las frases que dijo en el interior del bien fiscal tomado: “soy respetuoso de la institucionalidad”. ¡Cómo va a ser respetuoso de la institucionalidad un alcalde que se toma sin autorización un bien fiscal de otro Municipio! ¡Cómo va a ser respetuoso de la institucionalidad un alcalde que va a una vereda de otro municipio a decirle a sus moradores de toda la vida “Bienvenidos a Envigado, uno de los municipios mas ricos de Colombia”. Así no actúa ni habla un mandatario serio.

Ahora la pregunta es: ¿Y al alcalde quién lo ronda? ¿quién viene detrás de él y con qué intenciones? Que no se hagan muchas ilusiones los que ingenuamente creen que llegaron a la tierra prometida. Muchos de quienes viven en las parcelaciones de la zona le vienen huyendo al hacinamiento que es hoy Envigado, Sabaneta y El Poblado y a los trancones interminables y a la contaminación del aire y del paisaje. Pues, señores, detrás del señor alcalde de Envigado vienen los Atilas del Siglo XXI que son los urbanistas y constructores irresponsables y depredadores del espacio territorial y del medio ambiente. ¡Donde pisan estos Atilas no vuelve a nacer la yerba!
Y tomen fotos ahora para el recuerdo, porque en muy pocos años los edificios de 20 y 30 pisos y el humo y los trancones no les dejarán ver los árboles. El POT (Plan de ordenamiento territorial) de Envigado está hecho a gusto y placer de los constructores atilas y es diametralmente opuesto al POT de El Retiro donde se aspira a lograr un desarrollo sostenible, amigable con el medio ambiente y digno de un ser humano digno.

El peligro que nos amenaza, no es solamente para el Retiro, también es para el Oriente cercano, porque esa tierra tomada, es la cama cuna de muchas fuentes de agua del altiplano que se verán afectadas de manera grave. Lo cortés no quita lo invasor.

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