IVA, un puesto que afecta a los que ganan menos en Colombia

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Por: Juan Esteban Giraldo Ramírez-Estudiante de Contaduría Pública UdeA

El Impuesto al valor agregado (IVA) es un impuesto de orden nacional, indirecto (recae sobre la cosa) que grava bienes y servicios, administrado por la DIAN y uno de los impuestos que le genera mayores ingresos al Estado colombiano, de ahí que, en el año 2016 con la ley 1819 se aumentara en 3 puntos porcentuales su tarifa general pasando del 16% al 19%.

Este impuesto fue concebido buscando cumplir con los fines consagrados en el artículo 363 de la constitución política de Colombia donde declara que el sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad. Es decir, todos los impuestos sin excepción en Colombia deben cumplir con dichos fines. El IVA en su forma está concebido de esta manera puesto que, es un impuesto de fácil recaudo ya que las empresas son las que actúan como intermediario entre el Estado y el consumidor final en ese sentido es eficiente y económico pues la DIAN no tiene  que destinar recursos considerables para gestionarlo sino más bien encargarse de recaudarlo.

Ahora bien, vislumbrando lo que es el IVA se podría afirmar que, su forma va conforme a los principios del sistema tributario, pero, es en su esencia donde existe la contrariedad. Dicha contrariedad obedece a una sencilla razón al IVA no consultar la capacidad económica de las personas deja de ser progresivo y pasa a ser un impuesto regresivo. Lo anterior se puede entender pensando en lo siguiente tenemos dos personas una de ellas sobrevive con el salario mínimo, en cambio la otra percibe ingresos mayores; ambas desean comprarse el mismo televisor gravado con IVA, para ambas personas el IVA se convierte en un mayor valor del artefacto tecnológico. Por ende, para la persona que gana más dinero el impuesto  no pesa tanto, pues su capacidad adquisitiva es mayor conforme a su nivel de ingresos, caso contrario pasa con la otra persona que tendrá que destinar una parte más significativa de su salario para adquirir el mismo artefacto. De ahí que se afirme que el IVA es un impuesto que afecta a los que ganan menos en Colombia. Y es que, tal efecto combinado con el salario mínimo tan ajustado a la mera supervivencia de las personas, es decir, más allá de destinar sus ingresos al consumo de bienes y servicios fundamentales para el bien-estar (y en algunos casos ni alcanza para eso), este tipo de personas no puede pensar en consumir otro tipo de bienes, porque con un salario mínimo y un costo de vida tan alto no alcanza para pensar en ahorrar ni mucho menos en invertir.

Por último, los sistemas tributarios no solo en Colombia, sino en América Latina en los últimos años le han apostado a reformas que fortalezcan los impuestos indirectos más que los directos (estos recaen sobre la persona como el impuesto a la renta). Es así que, los impuestos indirectos (caso del IVA) son más eficientes que los directos (caso del impuesto de renta), puesto que, el impuesto de renta es un tributo donde predomina el cumplimiento voluntario, pues son los sujetos pasivos (contribuyentes) quienes determinan el impuesto a pagar; este cumplimiento voluntario va ligado a lo que se denomina la moral tributaria, que no es más que la obligación moral de pagar impuestos con el fin de contribuir a la sociedad. Es así que, por la falta de cultura tributaria y a la gran informalidad que aún persiste en el país, el Estado le apueste a impuestos que tengan un carácter menos voluntario y por ende sean más fáciles de imponer.

 

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