¿Qué pasó con la tradición de la artesanía y el proyecto Asocalza en Rionegro?

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Desde el siglo XlX, Rionegro estaba en el auge de la artesanía y el calzado. No había calle que no tuviera por lo menos dos zapaterías. No importaba la época porque en todo momento se vendía con facilidad el calzado; además, era una necesidad para que los habitantes rionegreros pudieran caminar largos tramos sin lastimarse, ya que no había transporte. Por eso, a partir de este siglo, se comenzó a ejercer la fabricación de zapatos.

En el siglo XX, luego de tecnificar el arte de guarnecer e industrializar el zapato, este producto se comenzó a exportar, realizando su producción a mano para que fueran de la más alta calidad.

En los años 50, según Ramón Antonio Sepúlveda, habitante de Rionegro por más de 80 años, el parque principal estaba lleno de turistas fascinados por la artesanía, especialmente del calzado. Todos los días se trabajaba; pero los días en los que más se vendía eran los sábados y domingos; los lunes descansaban por el arduo trabajo de los fines de semana y los viernes maceteaban el cuero para las suelas de los zapatos.

A pesar de todas las tradiciones y las necesidades que cubrieron estas personas, este arte empezó a caer en los años 60. La llegada de las fábricas textiles al Oriente Antioqueño, dejaron en el olvido estas tradiciones, pues la desorganización de los zapateros, la falta de personal y el contrabando hicieron que estas empresas se cayeran rápidamente y solo quedaran a la luz los llamados “Remendones”.

¿Tradición escondida?

Actualmente, según Diego Otalvaro, un zapatero del municipio, quedan aproximadamente seis artesanos laborales, veinte zapateros laborales y remendones y son treinta zapateros en general, incluyendo los veteranos, más o menos. Estas personas por más de 15 años han tratado de mostrar de nuevo su arte; sin embargo, según ellos, varias Administraciones los echaron al olvido.

Ahora bien, el 22 de marzo de 2018, la Secretaría de Promoción del Desarrollo, Multiestudio y la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño se unieron para apoyar y gestionar la asociación Asocalza, la cual prometía rescatar el patrimonio de Rionegro. La asociación realizó un convenio con el señor Jaime Zuluaga, quien siendo de El Santuario, les ofreció las instalaciones y maquinaria para la producción de estos zapatos en el Centro Comercial Rionegro Plaza, y, fue allí, donde se hizo la presentación del proyecto. Aquel día, las ilusiones y los sueños de cada zapatero se estaban haciendo realidad, pues no solo se iba promover la producción; sino, también, un lugar de enseñanza para las nuevas generaciones, con un convenio con el Sena.

Aunque el proyecto se presentó, hasta el día de hoy, según Diego Otalvaro, la única persona que ha aportado a este, ha sido el señor Jaime Zuluaga, quien ha querido ayudarles sin ningún interés. Sin embargo, la situación cada día es más complicada, ya que el proyecto no pudo avanzar por el mismo olvido de la Administración.

Edison Otalvaro, artesano de Rionegro hace 27 años, dice que las administraciones municipales durante estos diez años, siempre han tenido como bandera apoyar la zapatería, pero a la hora de realizar algo, no pasa nada. “Los recursos fueron de nosotros mismos, y esos recursos se agotan. Cuando uno no le ve el desarrollo y el progreso, se acaban las ganas, mas no el deseo de sacar el proyecto adelante, pero nuestra economía y nuestras familias dependen de la zapatería, pero luchamos con muchos factores aquí”, argumenta el señor Edison.

El futuro de Asocalza

En un Comienzo, Jaime Zuluaga dio 3 meses de gracia para el arriendo del local; pero, hasta el día de hoy, como la Administración no se pronuncia, ha seguido ayudando a la Asociación sin cobrarles nada, para tratar de que el proyecto pueda salir adelante.

Ante este panorama, se están buscando nuevas posibilidades para sacar a flote la tradición de Rionegro. Entre ellas, está la realización de una política pública, donde desliguen la empresa de producción de la escuela para que el proyecto de aprendizaje de guarnición, diseño y soldadura, sí pueda ser apoyado por la Administración. Asimismo, cabe la posibilidad de encontrar una persona externa que pueda apoyar el proyecto o una ayuda por parte de la Gobernación de Antioquia.

De hecho, el señor Rafael Franco, también asociado del proyecto, realizó una carta con el fin de mostrarle al alcalde Andrés Julián Rendón la poca ayuda hacia la tradición de los rionegreros. “No es solo ir a ferias. Nosotros necesitamos una ayuda económica para poder organizar a la gente del calzado que no tienen la capacidad de montar talleres de gran envergadura”.

Durante varios años, las fiestas rionegreras cambiaron su nombre también. Lo que antes se llamaba “Fiestas de la Industria, la Artesanía y el Calzado”, fue desapareciendo para ahora llamarse “Fiestas de las Tradiciones Rionegreras”. Esto no ha sido simplemente por casualidad.

Rescatar un arte

William Jurado es zapatero por más de 50 años en el municipio. Desde sus nueve años de edad trabaja en este arte. Creció en una familia donde hasta sus abuelos maternos y paternos eran artesanos. Sin embargo, ahora es el único de la familia que se dedica a esta profesión.

Ante la situación que no avanza, William manifiesta su preocupación por la cultura que se está perdiendo. “Queremos que la Administración ponga en conciencia y que haga parte de una política pública para la conformación de una escuela productiva de los pocos artesanos que quedamos para transmitir ese conocimiento”.

Desde el comienzo de la artesanía, han realizado productos impecables. Son personas que saben trabajar el cuero y su calidad y diseños se han garantizado a lo largo de la historia. De hecho, William Jurado afirma que las cosas cuando se hacen con amor, se hacen muy bien y perduran en el tiempo. Pero, ante esta falta de apoyo, es difícil que algo avance.

“Ya vamos para un futuro no muy lejano donde el arte sea una cuestión olvidada”, así lo expresa el artesano Jurado, quien afirma que son muy pocos los que quedan para enseñar la artesanía.

Así como William Jurando, otras personas de la asociación se encuentran en la misma situación, por ejemplo, Yudy González, quien trabaja en la Asociación hace dos años, aproximadamente, y se encarga de la parte de marroquinería, pues le gusta mucho diseñar sus bolsos, los cuales tienen su propia marca. También se encarga del punto de venta de la Asociación, la cual también fue gracias al señor Jaime Zuluaga y está ubicado en el Centro Comercial Rionegro Plaza local 1100. Allí tanto rionegreros como turistas podrán encontrar todos los productos que fabrican con su marca propia.

Es entonces como esta Asociación hace una invitación a la comunidad y a la Administración para que las verdaderas tradiciones del Municipio no mueran, pues es la esencia de toda una comunidad.

“La invitación es a que conozcan la industria de la zapatería y sus orígenes. Que conozcan lo que fortaleció la economía durante tantos años. De que se vinculen al proyecto aprendiendo un poquito de moda y diseño. No dejemos perder toda una cultura.”, concluye, Edison Otalvaro.

Por eso, se invita a toda la comunidad para que apoyen este proyecto y usen este calzado de alta calidad, pues son artesanos que durante toda su vida se ha dedicado a este arte. Cultivemos nuestra cultura. El punto de venta se encuentra en el Centro Comercial Rionegro Plaza en el local 1100.

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