Cinco años de la única reserva forestal sostenida por una cooperativa financiera, Confiar

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Desde hace cinco años, la cooperativa Confiar ha trabajado en la recuperación y manutención de la Reserva Forestal el Edén, un bosque húmedo tropical de gran importancia que cuenta con 48 hectáreas, de las cueles 36 fueron compradas solo con el propósito de proteger los bosques tropicales afectados por el impacto medioambiental, con una inversión de más de 900 millones de pesos.

Antes de esta intervención, este territorio era conocido como el Centro Recreativo El Paraíso, un espacio de esparcimiento de los asociados a la cooperativa que operaba desde los 90. Pero para el 2017, la cooperativa Confiar logró redireccionar el enfoque de esta reserva natural y destinarlo para la conservación de más de 168 especies de fauna y 80 de flora, creando y fortaleciendo los procesos de enseñanza con líderes de la comunidad para conservar la estabilidad del terreno y los recursos hídricos.

Según locales, los propietarios anteriores permitieron el desvío de una quebrada. “La hicieron en línea recta para hacer una piscina artificial. Le cambiaron la hidrodinámica, la relación quebrada-río”.
Después de meditar las posibles opciones a este inconveniente, como construir un muro de contención, vender o cederlo a una caja de compensación, la cooperativa financiera Confiar vio una oportunidad para hacer un aporte social diferente: recuperar un bosque húmedo tropical y conservar especies que ya habían sido afectadas por la construcción de la vía Medellín-Bogotá. “Yo creo que es una decisión fundamental de la cooperativa, de las alternativas que tenían esta fue la mejor salida y el mejor aporte que le puede hacer a esta situación de crisis ambiental”, dijo Alejandro López Carmona, director de la fundación Confiar.

Gracias a esta intervención se logró liberar la quebrada subterránea y devolverle la zona de inundación al río Calderas. Además, se suspendieron actividades relacionadas con el corte de las zonas verdes para que la propia naturaleza se regenerara y así permitir el retorno de especies de flora y fauna. En los procesos comunitarios, el grupo de ingenieros que acompañan a lideres ambientales en la implementación de técnicas de bioingeniería y alternativas para la conservación y manejo de fuentes hídricas.

Por ejemplo, Confiar ha implementado tratamientos con material vegetal para procurar la estabilidad de tres taludes ubicados en la autopista Medellín-Bogotá. El de mayor dimensión mide lo equivalente a un edificio de 15 pisos de altura. Esto se logró sin cemento, en su lugar y con ayuda de la comunidad, se usaron cerca de 1000 llantas recicladas, bambú, hojas de palma, semillas de la reserva y arena del mismo talud.

Al poco tiempo de iniciar el trabajo en la reserva aparecieron especies indispensables en los procesos de restauración como el Carbonero, Yarumo, Guamo machete y Chingale. Hoy, El Edén es un espacio de protección para reptiles, mamíferos, anfibios y aves como la guacharaca colombiana, el capito y la había ceniza, entre otros. El éxito de El Edén es tal que fue declarado reserva natural de la sociedad civil en el 2020 por Parques Nacionales Naturales de Colombia.

La reserva fortaleció relación con la comunidad

Jonatan Estiven Jaramillo, de la vereda San José, es uno de los líderes vinculados al proceso de formación del Edén. Para él este es un espacio de aprendizaje recíproco del que se benefician cantidad incontable de personas, pues los líderes que se forman replican su conocimiento con las comunidades a las que sirven.

“Es una transferencia de conocimientos muy valiosa para aplicar a nuestras comunidades que tiene que ver con bioingeniería, con prácticas naturales con la elaboración de abonos orgánicos, con la restauración de los bosques, con el manejo diferente de los taludes, con otras alternativas diferentes del uso del baño o sanitario, como lo es el baño seco, entonces es aprender haciendo, venir y aprender de una forma muy práctica”, narró.

El director de la fundación también comenta la importancia de El Edén en su relación con la comunidad, pues la reserva ha permitido una inserción en las dinámicas territoriales, sociales, políticas y culturales de la comunidad de Cocorná “con acueductos comunitarios con comunidades organizadas, con campesinos común y silvestres que necesitan saberes para poder controlar taludes, para poder hacer mejor uso de las aguas residuales”.

Cristina Amariles, presidenta de la organización Confiar, concluye: “El Edén no es de Confiar, es un pulmón para el mundo, en este momento cuando tenemos tantos problemas medioambientales, tener este espacio es un bien para todos y todas. Es dejar de mantener una piscina para pasar a cuidar un río”.

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