Comunidad LGBTIQ+: Trans-formación Colectiva

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Ya han pasado más de 52 años desde que las revueltas de Stonewall se fomentaron. Cientos de personas evacuadas de un pub de ambiente en la ciudad de Nueva York dio paso a lo que hoy se conoce como la revolución que desencadenó la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+.

A pesar de los años que nos separan de la fecha y de los múltiples relatos que se han hecho de aquella madrugada de pedradas en la oscuridad, muchas personas no saben ni dimensionan aspectos importantes de lo que se dio en la redada policial.

El acontecimiento de Stonewall se convirtió en un punto de referencia para separar a la comunidad LGBTIQ+, un antes y un después. Esa separación provocó un cambio en el mundo, pues ya los miembros de esta comunidad comenzarían a exponerse de maneras naturales ante la sociedad y no más que en horas nocturnas. Además, daría paso a las múltiples marchas anuales, los diferentes movimientos por reconstruir su identidad ante el Estado tradicional de aquel entonces, e impulsaría la revolución sexual que llevaba tiempo contenida.

El arte se convirtió en su arma fundamental para potencializar la revuelta. Sin embargo, no todo sería esplendoroso después de la dominación a la policía en aquel tiempo de junio de 1969. Comenzó una batalla, sí, una batalla por la búsqueda de la justicia por parte de entidades gubernamentales, batalla que traería consigo el surgimiento de líderes y lideresas sociales.

Entre todes: gays, lesbianas, transexuales e inclusivo DragQueens, todes aquelles activistas sintieron el poder de la ley en carne propia. Dos figuras sobresalieron de esa masa: Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. La primera, DragQueen afroamericana y la segunda, mujer trans latina. Estas dos personas, grandes representantes de las revueltas de Stonewall se convirtieron en lideresas importantes para la comunidad. Eran dos mujeres –si contamos a Marsha como Drag– ambas pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ y trabajadoras sexuales que no era más que el perfil correcto para ser alguien subversivo y en contra de la ley de ese entonces.

Marsha y Sylvia movilizaron personas, pelearon con la policía, se ganaron su puesto y fomentaron la lucha por los derechos. Todo desde el miedo, la adrenalina y la rebelión por la injusticia.

¿Cuál fue su motivación, su fuego y ganas de cambiar la sociedad en la que se encontraban? No lo sabemos. Lo que sí podemos deducir es el estado en que vivían, con los condicionamientos sociales, raciales y discriminatorios que atravesaban día a día. Despertar en un mundo donde tu género, ni tu sexo bilógico, ni tu identidad sexual te representa debe de ser tedioso, desafiante y una tenaz encrucijada. Una pésima época para ser parte de una minoría.
No obstante, y trayéndolo a nuestros tiempos, más de medio siglo después de aquellos disturbios tan controversiales, seguimos pasando por los mismos problemas. Junto a la televisión, los medios de comunicación y la misma comunidad, algunas personas siguen bajo la lupa pública para dar paso a múltiples críticas, abusos y controles.

A la comunidad LGBTIQ+ se le ha dado en un espacio en la pantalla; sin embargo, en la mayoría de los casos estos personajes son los jocoses, los promiscues, los prepotentes y los inquisidores. ¿Tanto miedo le dará a la televisión mostrar la cruda realidad de la comunidad que debe de realizar un personaje con base en hipérboles para así ser “incluyente”? ¿Tanto se escandaliza la sociedad mundial por una persona participante trans en concursos de belleza, o en los Juegos Olímpicos, o en cualquier programa mediático que exista y se consuma de manera global?
Personajes de la comunidad trans necesitan y utilizan arte y amor para sanar y trans-formar. Personajes como Endry Cardeño, Mara Cifuentes, RuPaul Andre Charles y demás personas influenciadoras de la comunidad tienen el arte, su arte, como fundamento de cambio. Desde los salones de baile clandestinos, donde con el mismo baile, atuendos extravagantes y música del teatro musical dejaba liberar el cuerpo y conectar a las personas por toda clase de intereses; artistas del teatro y películas animadas como Judy Garland en El mago de Oz, también tuvieron su papel significativo, tal cual “Over the rainbow”, canción de la película, impulsó a la creación de la bandera multicolor que hoy por hoy representa la diversidad sexual. El arte se trans-forma en revolución y esa revolución se convierte en cambio y mejora para la sociedad.

Por: Juan Andrés Valencia García

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