Discapacidad Intelectual, Trastornos Psiquiátricos y Trastornos por Uso de Sustancias: Principios para el abordaje, tratamiento y prevención

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En el libro de la Escuela de la Drogadicción divulgado en el 2021: Sujetos, consumos y aportes para la prevención de atención y adicciones, publicamos el articulo: Discapacidad Intelectual, Trastornos Psiquiátricos y Trastornos por Uso de Sustancias: Principios para el abordaje, tratamiento y prevención en colaboración con algunos especialistas de SERVID, Salud integral, Institución especializada en adicciones y enfermedad mental que funciona desde el 2014 con sede de internamiento ubicada en el km. 6 vía Rionegro, El Carmen de Viboral y con sede Ambulatoria en el barrio Calasanz Medellín, en el cual, los últimos siete años se ha atendido a 236 pacientes con adicciones y enfermedad mental, entre los cuales 87 de ellos (37%) con criterios de inteligencia normal baja y discapacidad intelectual.

Es de anotar, que los pacientes con Trastornos por Uso de Sustancias (TUS) y Discapacidad Intelectual (DI) ofrecen un reto en el abordaje y tratamiento para los profesionales y los servicios de salud, debido a la complejidad de ambos padecimientos, el bajo ajuste de los modelos de tratamiento a sus condiciones individuales, las altas barreras para el acceso al diagnóstico y tratamiento, el poco entendimiento de los pacientes sobre las necesidades de la atención y las dificultades sociales asociadas. Además, una alta cantidad de pacientes con DI padecen otras enfermedades mentales, adicional al consumo de sustancias.

A la presencia de Trastorno Psiquiátrico (TP) y TUS se le ha denominado Patología Dual (PD) que constituye una condición que involucra un peor pronóstico, menor respuesta a los tratamientos y mayor utilización en recursos clínicos en los sistemas de salud. La presencia de PD y DI se le ha denominado “Patología Triple” que ofrece aún más dificultades y peor pronóstico.

Por lo anterior, es fundamental que toda la comunicad que atienden a poblaciones consumidoras de sustancias, tengan bases sobre el abordaje y tratamiento de la comunidad con DI y funcionamiento intelectual limítrofe (CI limítrofe) que padecen PD así como disminuir el estigma asociado al mismo y estimular la investigación.

En general, los programas de tratamiento y rehabilitación para la adicción tienen como finalidad ayudar a los individuos a dejar la búsqueda y el consumo compulsivos de la sustancia y tratar comorbilidades biopsicosociales. El tratamiento puede darse en una variedad de entornos, de muchas formas distintas y por diferentes periodos de tiempo de acuerdo a las características propias. Dado que la adicción suele ser un trastorno crónico caracterizado por recaídas periódicas, por lo general no basta un solo ciclo de tratamiento a corto plazo, sino un proceso a largo plazo que implica varias intervenciones y supervisión constante, tanto para un esquema de tratamiento de internación como ambulatorio.

Desde el punto de vista de la oferta de modalidades para los programas de tratamiento y rehabilitación para personas con TUS y otros TP, donde se incluye la Discapacidad Intelectual, la tendencia en el mundo es ofrecer programas más acordes a sus necesidades.

Desde nuestra experiencia en SERVID, Salud Integral (Centro de Adicciones) observamos que estos pacientes presentan mayor dificultad por conductas de riesgo, alto consumo de sustancias, terquedad, irritabilidad, agresión y violencia. Son personas con mayor vulnerabilidad a los problemas en las relacionales interpersonales y a diversos eventos potencialmente catastróficos como la explotación, la trata de personas, embarazos no deseados, la presencia de conducta suicida y la presencia de diversas enfermedades no psiquiátricas asociadas con el uso de sustancias, como enfermedades de transmisión sexual.

Son pacientes que tienen por el consumo de sustancias, mayor empeoramiento cognitivo y complicaciones por los medicamentos. Por si esto fuera poco, la presentación de los padecimientos psiquiátricos en esta población es, a menudo, atípica. Se observa que los profesionales con frecuencia no están preparados para la evaluación y tratamiento por lo cual pueden ser inadecuados los abordajes iniciales.
También se presenta una alta estigmatización por parte del personal sanitario a los pacientes con TUS y todavía más a los pacientes con DI, generando un doble estigma hacia el individuo y su familia lo que lleva a exclusión de los procesos de tratamiento y prejuicios para investigar el tema.

Es innegable el aumento del consumo de sustancias de abuso en la población general y que gracias a la mayor inclusión que hoy tienen las personas con discapacidad intelectual, en ellos también se ve incrementado el riesgo, sin embargo, la prevalencia del TUS en la población con DI es similar a la población general. El subdiagnóstico y subtratamiento de las enfermedades mentales y de manera especial los que tienen esta patología es la regla más que la excepción, por la gran cantidad de barreras de acceso para la atención. El enmascaramiento de los diagnósticos en psiquiatría, sumado a la poca información que se tiene de ambos temas lleva a incrementar las barreras de acceso a la atención, sumado a los prejuicios y estigmas.

La DI reviste mayores dificultades en la intervención, diagnóstico, tratamiento y prevención de estas personas y sus familias, además las escasas habilidades de los profesionales de la salud para abordar estos temas y a la limitada disponibilidad de instrumentos de diagnóstico confiables y válidos.
Esto lleva a la necesidad de evaluaciones comprensivas y la generación de planes individuales de atención enfocados en el tratamiento multidisciplinario biopsicosocial basado en la rehabilitación en la comunidad.

La prevención del consumo de sustancias psicoactivas puede entenderse como el conjunto de acciones y el efecto de las intervenciones diseñadas para cambiar los determinantes individuales, sociales y ambientales del abuso de drogas legales e ilegales, incluyendo tanto la evitación del inicio al uso de drogas, como la progresión a un uso más frecuente o regular entre poblaciones en situación de riesgo.

Los objetivos de la prevención requieren definirse claramente. Diversos autores, han identificado que los programas, estrategias o acciones preventivas deben estar orientadas hacia;
• Retrasar la edad de inicio del consumo de sustancias psicoactivas.
• Limitar el número y el tipo de sustancias utilizadas.
• Evitar la transición del uso de sustancias hacia el abuso y dependencia.
• Disminuir las consecuencias del consumo entre quienes consumen o quienes ya tienen problemas de abuso o dependencia.
• Potenciar los factores de protección.
• Disminuir los factores de riesgo para el consumo de drogas.
• Modificar las condiciones del entorno sociocultural y proporcionar alternativas de vida saludables

Se sugiere como estrategias de prevención específicas para esta población la detección temprana de ambas condiciones clínicas (DI y TUS), usar entrevistas clínicas ajustadas a la condición del paciente con sospecha de Discapacidad Intelectual y complementar con pruebas de tamizaje neuropsicológico.
Es fundamental la psicoeducación familiar y la tamización temprana escolar, así como promover el acompañamiento familiar y educativo para los pacientes que presentan DI y CI limítrofe, recordando que esta población tiene un riesgo incrementado de evolución del uso, al abuso y la dependencia y teniendo en cuenta que los modelos de tratamiento no están ajustados para estos pacientes y que corren más riesgos que la población general.
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Por: Ramón Lopera Lopera, dr.

Doctor Ramón Lopera lanza su primer libro


Titulado ‘La travesía de vivir’, el reconocido psiquiatra antioqueño, Ramón Eduardo Lopera Lopera, lanzó su primer libro en donde narra de forma sencilla y emotiva los hechos significativos de su vida. A lo largo del libro se encuentran las páginas luz que irradia su corazón y que pueden servir a otros en su descubrimiento personal. En los cerca de 80 pasajes afina la memoria, desnuda su alma y se intenta acercar a lo que fue, ha sido y será.

El doctor Lopera Lopera es oriundo del municipio de Abejorral, es presidente de la Asociación Antioqueña de Psiquiatría, miembro activo de la Asociación Colombiana de Psiquiatría realizó estudios de posgrado en psiquiatría en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas de Bogotá, Magíster en Drogodependencias de la Universidad CES de Medellín. Fundador y director de la Clínica del Oriente. Desde el año 2003 se ha dedicado a la atención de población infanto-juvenil vulnerable con trastornos psiquiátricos de la cual tiene estudios de diplomado en Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Universidad Favaloro de Buenos Aires (Argentina).

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