Más de la mitad del suelo en Antioquia tiene erosión severa y es inestable

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La sequía aún arrecia en la mayoría del territorio nacional, pero desde ya se prevé que el fenómeno de La Niña traerá inclementes precipitaciones que preocupan, más cuando el 60 por ciento de Antioquia presenta condiciones de erosión severa y 123 de los 125 municipios del departamento la tienen de manera moderada.

Y preocupa porque el mismo informe, entregado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), evidencia que el grado más alto de inestabilidad de los suelos —generado por esa erosión muy severa—está en el 25 por ciento del territorio departamental.

Los municipios en esa condición son Nechí, Giraldo, Buriticá, Peque, Sabanalarga, Santa Fe de Antioquia. Anzá, Armenia, Betulia, Buriticá y Santa Fe de Antioquia. presentan erosión severa.

Esa situación, según Luz Adriana Molina López, directora de Ecosistemas de Corantioquia, unida a las altas lluvias podría generar deslizamientos de tierra, desprendimiento de taludes o en un impacto medioambiental negativo.

Para la experta, lo revelado por el informe del DNP es preocupante porque los suelos son la base que sustentan los elementos ecosistémicos, y su pérdida, por la erosión, acaba con las coberturas vegetales, así como con la capacidad de recepción y regulación de aguas.

“Es preocupante porque quiere decir que no estamos haciendo el mejor uso de los suelos y que la mayor parte de nuestros territorios están exhibiendo pérdida de soporte. Perder el suelo es delicado. Recuperar la estructura orgánica puede llevar cientos de años”, indicó Molina López.

Oriente en riesgo

De los 26 municipios del Oriente antioqueño, jurisdicción de Cornare, al menos 20 presentan riesgos por erosión por estar en altas pendientes.

La ingeniera de esa autoridad ambiental, Diana Henao, agregó que esa condición de riesgo se da porque son municipios quebrados, en la alta pendiente se concentra la lluvia y es suelo inestable.

Esas localidades más afectadas por erosión y que están en riesgo son Sonsón, Abejorral, Argelia, Nariño, Cocorná, Granada, San Francisco, San Rafael, San Carlos, Alejandría, Santo Domingo y San Roque.

“Hay zonas que están identificadas y que tienen movimiento de masa y proceso erosivo. Que hay que intervenir necesariamente porque pueden derivar en un deslizamiento, agotamiento del suelo o, posterior a este, el crecimiento de quebradas cercanas o la sedimentación de corrientes”, puntualizó Henao.

Impacto en zona minera

Una lectura que le da al informe del DNP, Luz Adriana Molina, es que los municipios con erosión severa son los ubicados, en esencia, en el cañón del río Cauca: Santa Fe de Antioquia, Buriticá, Sabanalarga y Anzá, donde se desarrolla la minería, en muchas ocasiones, con un tratamiento inadecuado del suelo.

“Me llama la atención Nechí, un municipio que está en el Bajo Cauca, donde por la ubicación le llegan los sedimentos que traen los ríos, se depositan, alimentan y forman suelos”, aseveró.

Molina, añadió que los municipios del cañón del Cauca se caracterizan por tener suelos frágiles, con alta composición de arena y piedra. Además están en bosque seco tropical, “lo que quiere decir que la tasa de descomposición de materia orgánica que se acumule en el suelo es muy lenta”, apuntó.

Silvia Calderón, subdirectora ambiental del DNP, explicó que la minería genera la degradación de suelos y afecta la seguridad alimentaria, la biodiversidad y la regulación del ciclo hidrológico.

“Aunque sean zonas planas, si llueve hay arrastre de material hacia los ríos y quebradas, porque no hay una forma de retenerlo. También afecta procesos biogeoquímicos”, consideró.

La funcionaria del DNP, anotó que “dependiendo si la erosión es ligera, moderada o severa puede generar focos de incendios forestales de emisiones de gases de efecto invernadero”.

¿Y las autoridades locales?

No obstante Cornare, Corantioquia y el DNP han advertido a los municipios donde se presenta erosión muy severa y severa sobre el riesgo, muchos de ellos no han elaborado planes formales de acción y contingencia.

Esa desatención no es propia de Anzá, según su alcaldesa, Alexandra Sánchez, quien aseguró que nombraron una comisión para trabajar el tema: “Hoy las condiciones son normales, pero lo que viene puede ser grave por la minería artesanal”, concluyó.

Con el diagnóstico creado por el mapa de suelos erosionados, evitar las tragedias es más factible. Ahora las administraciones tendrán que definir en su territorio cuáles son los usos permitidos o no de acuerdo a su vocación.

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