Primero la comunicación pública y luego los contratos.

0

Por: Luis Carlos Hincapié Muñoz. CSP. Especialista en Comunicación Organizacional.

El ecosistema de medios de comunicación en el oriente es amplio, pero no robusto como quienes ejercemos el periodismo lo quisiéramos. Tenemos medios centenarios como El Santuariano, periódicos tradicionales, en Marinilla, en Guarne, en la Ceja, en Rionegro. Canales de tv local en el altiplano que resisten, desde su estructura comunitaria o asociativa, las presiones de la escasa pauta comercial y las urgencias operativas. De las Emisoras, ni se diga, su tarea es encomiable.

En lo digital, la oferta es amplia y toda la región, puede decirse, cuenta con medios que transmiten las facetas diversas del Territorio.

Más no se trata de decir que hay medios y enumerarlos a todos, sino de preguntar cómo están subsistiendo. La dependencia generalizada de la publicidad oficial, de los contratos de divulgación, de los “planes de medios” una figura discutible que concesiona la pauta oficial a agencias que, a su vez, la distribuyen en porciones con un criterio de equidad muy variable.

Informar así, cuidando el contrato, resulta complejo. Los compromisos institucionales se convierten en “relaciones públicas”, en cercanías con los alcaldes, en una tarea diaria de reproducción de boletines de prensa, de videos y audios abundantes que se fabrican en las oficinas de prensa. Entre tanto, la reportería, la búsqueda del suceso se menoscaba. Cuando detrás de la pauta existe un control de la información, cosas que no se revelan, declaraciones reguladas por los comunicadores institucionales,entre otras prácticas que desvirtúan la comunicación pública, es la dependencia la que juega en contra del papel de los medios locales: fiscalización, contrapeso, opinión, independencia, indagación de la verdad.

Está no es una diatriba para los colegas. Muchos somos susceptibles cuando se nos toca el tema de los contratos pues sale el argumento de que hay que pagar nómina o que la independencia periodística no puede estar llena de escrúpulos.No obstante, es necesario que , del otro lado, se revise la práctica de los planes de medios y la concesión de la publicidad a las agencias ( no son muchas). En ese proceso, no todos cabemos, pero si se acude al tráfico de influencias, al respaldo de políticos y dirigentes, a conveniencias coyunturales en torno a cómo le está yendo al alcalde de turno, a cálculos para quedar bien con x o y medio o periodista.

Los méritos, la tradición, la cobertura, la independencia, el profesionalismo, el compromiso con el desarrollo local y la vocación por servirle a la gente, son criterios que deben pesar de nuevo para que la comunicación pública sea un factor de sostenibilidad social de los medios locales y no una repartición de contratos.

Comentarios