Relaciones Sociales

0

Por: Andrés Felipe Hincapié Hernández

Comunicador Social

Soy modelo 87 y puedo hablar de la manera en que nos relacionábamos los niños en la década de los 90´s, también los puntos en común que teníamos en los años 2.000, pero con mayor razón el desacelerado cambio en las relaciones que afrontamos todos en la década del 2.020.

De niño, mi generación, poseía un patrón de comportamiento comunicacional influenciado por la música de la pasada década de los 80´s, también por las series de televisión como Beverly Hills, Dinosaurios o Salvado por la Campana, sin contar las colombianas como Sabor a Limón, Conjunto Cerrado o el icono adolescente de mediados de los 90´s De pies a Cabeza; este mismo medio proporcionaba comerciales de gaseosas, videojuegos, juguetes y, los de más recordación, para mí, los juegos de mesa, pues eran ellos los que reunían a pequeños y grandes, valga la redundancia, alrededor de una mesa para encarcelar las fichas del parqués  (comer, como decíamos en Antioquia), aunque Mario Bross y Contra eran fuertes entre los niños y adolescentes, más allá de los videojuegos era Tío Rico, Monopolio o Damas Chinas, los que reunían a vecinos, familiares pequeños y grandes en la sala de preferencia de la cuadra, pues quien poseía mayor número de juegos era digno de ser visitado.

También le puede interesar: https://periodicoeloriente.com/convocatoria-busca-soluciones-innovadoras-para-abordar-el-coronavirus/

 

 

 

 

 

 

Llegó el año 2.000, con él la aparente tecnología, celulares, beepers y una agenda electrónica. En Medellín sólo se veía entre quienes tenían un trabajo que daba para costearlo o quienes realmente lo necesitaban. Las llamadas móviles y los mensajes de texto fueron tomando fuerza, algunos usaban la videocámara para mostrar en cintas de VHS momentos familiares o personales. Los adolescentes tenían el código de MTV: con los 100 más pedidos y el reality The Real World. Otra manera de comunicarse, pues lo que allí veían o escuchaban, se replicaba en las discotecas y hasta en los salones de clases.

Aunque el computador se hizo muy fuerte y las redes sociales como HI-5 y MySpace iban ganando adeptos, nunca nadie antes imaginó que los videojuegos, los juegos de mesa, la música, las series, los videos caseros, entre otros, iban a incorporarse en un solo dispositivo de uso masivo.

El teléfono móvil, del año 2010 al 2017 pasó de ser un simple dispositivo para uso de llamadas, mensajes, música y algunos videos en baja resolución, a convertirse en un accesorio de uso personal de niños, adolecentes, padres y hasta abuelos; los juegos de mesa que reunían a muchas familias, se ven representados hoy por las cadenas de WhatsApp familiares. La abuela ha enviado foto de su Croché, tía “Mencha” envía un mensaje de oración, paulito bebé dice sus primeras palabras por medio de un video enviado por mi hermana.

No intento satanizar las redes sociales, ni la tecnología, pues como Comunicador Social trabajo por medio de ellas, es más, son un recurso que  ayuda a emerger a quienes han sacado provecho de ellas, sin embargo, estamos afrontando la etapa del desespero por un «me dejó en visto» o por un «no me dio like».

Comentarios